miércoles, 15 de junio de 2016

Científicos diseñan cultivo celular reproduce síntomas del alzhéimer


 
 Un cultivo celular capaz de reproducir los síntomas del alzhéimer (acumulación de proteínas beta-amiloides y de ovillos de proteína tau) ha sido desarrollado por un equipo dirigido por investigadores de centros estadounidenses, liderados desde Harvard y el Instituto de Enfermedades Neurodegenerativas en Massachussets
 La investigación que ha publicado Nature permitirá investigar tratamientos para la enfermedad fácilmente, al menos en las fases preclínicas.
El alzhéimer es la enfermedad neurodegenerativa más frecuente. Solo en España se calcula que la sufren unas 800.000 personas. No tiene tratamiento ni cura. Pero tampoco tiene un modelo animal adecuado. Lo que más se acerca a la enfermedad en humanos es un tipo de ratón que una variante de alzhéimer, que no reproduce en su totalidad las dos características principales de los cerebros de los afectados. Esa es la utilidad del trabajo presentado hace unos dias. El proceso para conseguir una estructura similar a la de una porción de cerebro consiste en cultivar las células madre de las neuronas en un gel hasta que forman una red. La mayor parte del trabajo consiste en comprobar que estas células reproducen las características de las neuronas de los enfermos. Además, los investigadores apuntan a otra posibilidad: poder estudiar si, como se cree, el proceso en las neuronas empieza por la acumulación de placas de beta-amiloides y éstas inducen la aparición de los ovillos tau. El conjunto de ambas anomalías interfiere en el funcionamiento del cerebro y causa los síntomas de la enfermedad.

Fuente: itg-salud.com

lunes, 13 de junio de 2016

Tratamiento pionero en Chile permitiría detener el avance del Alzheimer y el Parkinson


 

El procedimiento probado clínicamente introduce las células madres directo en el cerebro del paciente, para reemplazar las neuronas dañadas. Se han evidenciado mejorías en ambos casos. El alzheimer y el parkinson son enfermedades que llegan con el paso de la edad, principalmente después de los 50 años, y afectan no sólo la calidad de vida de quienes las padecen, sino también de su familia o quienes lo rodeen. Conscientes de este problema, la Clínica IV Centenario, ubicada en Las Condes, realiza un tratamiento inédito con células madres para combatir estas enfermedades.
Hasta el momento, los tratamientos farmacológicos para ambos cosas sólo son paliativos, lo que no permite que el paciente pueda seguir su vida como lo hacía antes de ser diagnosticado.Orlando Pulgar, gerente general de la Clínica IV Centenario, explicó que este novedoso tratamiento aplicado en el recinto, está enfocado en reemplazar las neuronas dañadas por nuevas células funcionales. "Ha permitido detener el avance de estas patologías logrando una mejora significativa en la calidad de vida del paciente que poseen estas enfermedades neurodegenerativas".Agregó que para quienes padecen alzheimer, con este tratamiento se logra detener el avance del deterioro y obtener mejoras cognitivas. Y para quienes tienen parkinson, el efecto es mucho más evidente, "el paciente logra recuperar parte importante de la movilidad, disminuyendo significativamente los grados de rigidez en las articulaciones, pudiendo realizar actividades que antes estaban imposibilitadas producto de la enfermedad".El tratamiento de la clínica chilena, consiste en un procedimiento mínimamente invasivo donde se aplican células madres del mismo paciente directo al cerebro. "A través de la vía arterial, un Radiólogo Intervencionista llega directamente al Polígono de Willis, que es el centro de las arterias del cerebro, permitiendo que las células madre injertadas se dirijan a cualquier arteria, ya sea del ojo, del cerebelo, etc, generando una regeneración neuronal y así obtener una mejoría paulatina en estas enfermedades neurodegenerativas", señala Pulgar.A ello se suma el apoyo de un equipo integral, con el apoyo de una sicóloga, quienes participan en la evaluación, aplicación y seguimiento del paciente. “Es un procedimiento que no tiene mayores riesgos, lo que le da una mayor tranquilidad al paciente, considerando que producto de la enfermedad ya presenta un desgaste físico y emocional importante”, finaliza Pulgar. 

Fuente: soychile.cl

viernes, 10 de junio de 2016

Una proteína que protege contra el alzhéimer



 

Un experimento con ratones ha revelado que elevar los niveles de la proteína Cloto puede protegernos contra el déficit de aprendizaje y memoria provocado por la enfermedad de Alzheimer. La investigación ha sido desarrollada por un equipo de científicos del Instituto Gladstone y la Universidad de California en San Francisco (EE.UU.) y ha sido publicada en la revista Journal of Neuroscience.

La proteína Cloto disminuye de forma natural con la edad y con ella nuestra capacidad cognitiva; sin embargo, aún no estaba clara su relación con los trastornos cognitivos relacionados con el envejecimiento como en el caso de la enfermedad de Alzheimer.

Para probar esta capacidad protectora de la proteína Cloto, los científicos crearon un modelo de ratón modificado genéticamente para desarollar alzhéimer pero con la capacidad de producir mayores niveles de esta proteína en todo el cuerpo. El resultado, fue que el déficit cognitivo y la actividad cerebral anormal que suele presentarse con la enfermedad mejoró sustancialmente. El efecto de la proteína fue lo suficientemente poderoso para contrarrestar los efectos de las toxinas relacionadas con el alzhéimer a pesar de que los niveles de péptido beta amiloide y proteína Tau se mantuvieron sin cambios.

“Es notable que podamos mejorar la cognición en un cerebro enfermo a pesar del hecho de que está plagado de toxinas. Además de hacer que los ratones sanos sean más inteligentes, podemos hacer que el cerebro sea más resistente a la toxicidad relacionada con el Alzheimer. Sin tener que apuntar a la enfermedad compleja en sí, podemos proporcionar una mayor capacidad de recuperación y potenciar las funciones del cerebro”, explica Dena Dubal, líder del estudio.
 El próximo paso en la investigación será identificar y probar sustancias que puedan elevar anormalmente los niveles de Cloto o imitar sus efectos en el cerebro con objeto de contrarrestar cualquier tipo de trastorno cognitivo en los seres humanos, incluida la enfermedad de Alzheimer.

Fuente: muyinteresante.es


miércoles, 8 de junio de 2016

Comer pescado reduce el riesgo de contraer Alzheimer


Comer pescado 

El consumo de pescados azules , por su alto contenido de ácidos grasos Omega 3, como el DHA y EPA, podría disminuir el riesgo de pérdida de memoria relacionada con la edad, incluyendo la enfermedad de Alzheimer , informó la nutricionista delPrograma Nacional “A Comer Pescado” del Ministerio de la Producción, Liliana Vargas. “Se observa que las personas que padecen de Alzheimer tienen bajos niveles las grasas saludables EPA y DHA en el cerebro, lo que genera un deterioro cognitivo progresivo que les impide desarrollar sus funciones normales tales como el habla y posteriormente es la causa de la pérdida total de la memoria”, explicó la especialista.
Una dieta basada en pescados azules (caballa, jurel, bonito y anchoveta) es esencial para contrarrestar esta enfermedad, que ataca principalmente a las personas de la tercera edad, logrando una mejora en su fluidez verbal, velocidad de procesamiento de la información y la memoria visual.
Se recomienda consumir estos pescados en preparaciones saludables como al horno, al vapor o a la plancha, siempre acompañados de verduras cocidas o frescas para lograr una alimentación balanceada. Es preferible evitar las frituras o cocinar los alimentos con aceite en grandes cantidades, sobre todo si se trata de adultos mayores con riesgo de padecer afecciones cardíacas.
El Alzheimer es el tipo más común de demencia. Se inicia furtivamente y progresa durante los años, comprometiendo la memoria, las características personales y, en última instancia, la vida misma del paciente. Se estima que puede ocurrir en uno de cada tres individuos por encima de los 85 años.
Los factores de riesgo bien establecidos para la Alzheimer son la edad y los antecedentes familiares (el riesgo aumenta con el número creciente de familiares de primer grado portadores de la enfermedad).

Fuente: noticiassin.com

lunes, 6 de junio de 2016

La estimulación cognitiva beneficia a unas funciones cerebrales por más tiempo que a otras


Geriatricarea estimulación cognitiva Fundación Maria Wolf 

Un estudio llevado a cabo por investigadores de Fundación Maria Wolff y de la New York University Langone Medical Center aporta llamativos datos sobre la estimulación cognitiva y motora integral en personas con Enfermedad de Alzheimer (EA), entre otros que la estimulación a largo plazo beneficia a unas funciones cerebrales por más tiempo que a otras. - See more at: http://geriatricarea.com/la-estimulacion-cognitiva-integral-beneficia-a-unas-funciones-cerebrales-por-mas-tiempo-que-a-otras/#sthash.umlWF8e3.dpuf


Un estudio llevado a cabo por investigadores de Fundación Maria Wolff y de la New York University Langone Medical Center aporta llamativos datos sobre la estimulación cognitiva y motora integral en personas con Enfermedad de Alzheimer (EA), entre otros que la estimulación a largo plazo beneficia a unas funciones cerebrales por más tiempo que a otras.
Estudios previos que comparaban a pacientes con EA haciendo vida normal con otros sometidos a programas de estimulación cognitiva ya constataban en estos últimos una ligera mejora de las funciones cognitivas superiores, así como un mejor rendimiento de la vida diaria como vestirse o lavarse, además de un mejor estado de ánimo. Sin embargo, la mayoría de estos estudios se llevaron a cabo durante períodos de tiempo muy cortos (semanas o meses), a pesar de que estos tratamientos suelen realizarse en centros de día, residencias o unidades de memoria durante años, y su efecto a largo plazo era desconocido.

Precisamente, para evaluar el impacto de estos tratamientos a largo plazo un equipo de investigadores de Madrid, Barcelona y Nueva York ha comparado dos grupos de unas 40 personas con Alzheimer cada uno. Uno de los grupos acudía a un tratamiento de estimulación cognitiva y motora integral tres horas y media dos veces en semana, ofrecido en los centros de Maria Wolff de Madrid, para poder medir la mejora añadida que suponía el programa Animus. El otro grupo recibía los tratamientos normales. Todos los participantes tomaban fármacos, llamados inhibidores de la acetilcolinesterasa, que se prescriben habitualmente a estas personas con la intención de mejorar un poco su nivel cognitivo.
Con la aplicación de la metodología de estimulación cognitivo-motora integral Animus se observaron múltiples resultados beneficiosos al cabo de un año: los participantes estaban cognitivamente algo mejor, tenían más independencia en las tareas cotidianas, disfrutaban de un mejor estado de ánimo, mostraban una conducta mejor adaptada y tomaban menos fármacos psicotrópicos que aquellos que hacían vida normal.
Lo novedoso que han descubierto los científicos es que, la mejora cognitiva (lenguaje, comprensión, dibujo, pensamiento y orientación) se mantuvo en el grupo de tratamiento de estimulación integral sólo durante un año. En cambio, la mejora de las actividades instrumentales, como manejar dinero o prepararse una comida equilibrada, se mantuvieron durante dos años y las actividades más básicas, como ducharse, vestirse, lavarse o comer, hasta tres años.
Tal y como afirma Ruben Muñiz, Director de  Investigación de la Fundación Maria Wolf, “es como si los circuitos cerebrales madurados y programados en la infancia (como comer o asearse) respondiesen por más tiempo al tratamiento, que aquellos que fueron adquiridos en la adolescencia (hacer comida o la comprensión intelectual)”.
En opinión de este experto, esta jerarquía a la respuesta terapéutica en función al orden de adquisición de las funciones en el desarrollo normal del ser humano “marca un claro camino en cómo tratar mejor a las personas con Alzheimer. También nos da una dirección de cómo han de ser diseñadas nuevas terapias no farmacológicas más eficaces”.
En este sentido, el Dr. Barry Reisberg, del New York University Langone Medical Center y miembro del comité científico de la fundación, recalca que “las funciones cerebrales adquiridas al inicio de la vida resisten por más tiempo el proceso neurodegenerativo que aquellas funciones adquiridas más tarde, como en la adolescencia o adultez. Este proceso se denomina ‘Retrogénesis‘ y ha sido descrito como parte normal de la evolución de la Enfermedad de Alzheimer”. Es decir, estas habilidades adquiridas más tardíamente parecen ser las que menos responden a largo plazo a los programas de estimulación integral.
No obstante, los participantes del programa, sin embargo, parecían estar ligeramente peor en el ámbito cognitivo tras tres años de tratamiento que el grupo que no lo recibió. Para los doctores Jordi Peña-Casanova y Teodoro del Ser, miembros del equipo de investigación, “este dato ha de examinarse cuidadosamente en futuros estudios, dado que podría deberse a la pérdida selectiva de la  muestra que suelen tener estudios a tan largo plazo”.
Según Ruben Muñiz y Javier Olazarán, co-directores de este estudio, las implicaciones de los resultados son muy prácticas, dado que permiten mejorar el diseño y la aplicación de las Terapias No Farmacológicas para estas personas. En este sentido se hace patente la necesidad de revisar cuidadosamente objetivos, métodos y la adecuación del estadiaje de la enfermedad en el caso de la estimulación de las funciones cognitivas avanzadas. El tratamiento de funciones de la vida diaria y el bienestar emocional es una asignatura pendiente en el mundo de las terapias no farmacológicas.
Por este motivo, desde la Fundación Maria Wolff se ha empezado a diseñar intervenciones no farmacológicas potencialmente más eficaces, como la estimulación selectiva de un amplio abanico de sentimientos y emociones positivas llamada Terapia de Estimulación Emocional T2E.
Las conclusiones del estudio han sido publicadas en la revista científica internacional Journal of Alzheimer’s Disease, bajo el título “Cognitive-Motor Intervention in Alzheimer’s Disease: Long-Term Results from the Maria Wolff Trial”.

Fuente: geriatricarea.com
 


Un estudio llevado a cabo por investigadores de Fundación Maria Wolff y de la New York University Langone Medical Center aporta llamativos datos sobre la estimulación cognitiva y motora integral en personas con Enfermedad de Alzheimer (EA), entre otros que la estimulación a largo plazo beneficia a unas funciones cerebrales por más tiempo que a otras. - See more at: http://geriatricarea.com/la-estimulacion-cognitiva-integral-beneficia-a-unas-funciones-cerebrales-por-mas-tiempo-que-a-otras/#sthash.umlWF8e3.dpuf

viernes, 3 de junio de 2016

Relacionan la pérdida del cromosoma Y en los hombres con el riesgo de Alzheimer


 

El estudio realizado con más de 3,200 hombres descubrió que los que ya sufrían de Alzheimer tenían casi 3 veces más probabilidades de mostrar una pérdida del cromosoma Y en algunas de las células sanguíneas. Además, los hombres mayores con una "pérdida del Y" se enfrentaron a un riesgo más alto de desarrollar Alzheimer en los siguientes 8 años. Los expertos afirman que el estudio no demuestra que la pérdida del cromosoma Y contribuya directamente al Alzheimer.

Pero añade evidencias que vinculan la pérdida del cromosoma Y al riesgo de sufrir la enfermedad, según el coautor del estudio, Lars Forsberg.

También plantea la posibilidad de que algún día se hagan análisis sanguíneos a los hombres para comprobar si han perdido el cromosoma Y, a fin de predecir el riesgo de desarrollar Alzheimer, dijo Forsberg, investigador en la Universidad de Uppsala, en Suecia.

Los hallazgos aparecen en la edición del 23 de mayo de la revista American Journal of Human Genetics.

Los hombres tienen un cromosoma X y un cromosoma Y, y las mujeres tienen dos cromosomas X. Los investigadores pensaban que el Y hacía poco más que determinar el sexo de los hombres y asegurar la producción normal de espermatozoides.

Pero los estudios recientes han mostrado que el cromosoma Y contiene una gran cantidad de genes, cuyas funciones todavía no se comprenden del todo.

De forma parecida, hace tiempo que los investigadores saben que cuando los hombres envejecen, pueden perder el cromosoma Y de algunas de las células de su cuerpo. Esto se veía como una parte normal del envejecimiento. Pero algunos estudios recientes han sugerido algo distinto.

En un estudio de 2014, por ejemplo, Forsberg y su equipo hallaron que los hombres mayores con una pérdida del cromosoma Y tenían un riesgo más alto de cáncer y vivían menos tiempo que los demás hombres.

Los últimos hallazgos sobre el Alzheimer son "muy interesantes y provocadores", dijo el Dr. Luca Giliberto, neurólogo e investigador en el Instituto Feinstein de Investigación Médica en Manhasset, Nueva York.

Giliberto, que no participó en el estudio, dijo que los investigadores tuvieron en cuenta otros factores vinculados con el riesgo de Alzheimer, como la edad avanzada, el nivel educativo, la hipertensión y la diabetes.

Y aun así, los hombres que perdieron el cromosoma Y en las células sanguíneas tenían casi 7 veces más probabilidades de desarrollar Alzheimer que los demás hombres.

"Parece que la pérdida del cromosoma Y es, en sí misma, un factor de riesgo independiente de la enfermedad de Alzheimer", señaló Giliberto.

Eso plantea muchas más preguntas, indicó Giliberto. Una es: ¿qué genes del cromosoma Y, cuando se pierde, podrían hacer que un hombre sea más vulnerable al Alzheimer?

Otra pregunta es: ¿cuándo se empieza a perder el cromosoma Y? "Especulamos que cualquiera que sean los mecanismos celulares que fallan y llevan al Alzheimer, empiezan en la adultez temprana, no a los 70", dijo Giliberto. "¿La pérdida del cromosoma Y es un proceso de que empieza pronto?".

Si la pérdida del Y no empieza hasta un momento tardío de la vida, añadió, entonces quizá solo haga una contribución "secundaria" al riesgo de Alzheimer.

Los hallazgos se basan en muestras de sangre de más de 3,200 hombres europeos, con un promedio de edad de 73 años. En general, un 17 por ciento presentaban una pérdida detectable de cromosoma Y en las células sanguíneas.

Cuando los investigadores se centraron en los hombres que no tenían Alzheimer al principio, hallaron que la pérdida del cromosoma Y servía para predecir un riesgo más alto de desarrollar la enfermedad. Y cuanto mayor era la pérdida, mayor era el riesgo: los hombres a los que les faltaba dicho cromosoma en aproximadamente el 35 por ciento de las células sanguíneas eran más propensos a desarrollar Alzheimer que aquellos a los que les faltaba en el 10 por ciento de las células.

Dado que los científicos no comprenden del todo las funciones del cromosoma Y, las razones para este vínculo no están claras.

Pero Forsberg especuló que la alteración de la función inmunitaria podría influir, dado que la pérdida del cromosoma Y también se ha relacionado con el riesgo de cáncer.

Giliberto se mostró de acuerdo. Indicó que la pérdida del cromosoma Y también se ha observado en ciertas enfermedades autoinmunes, en las que el sistema inmunitario ataca por error al tejido del propio cuerpo. Y algunos investigadores sospechan que la función inmunitaria podría afectar al riesgo de Alzheimer.

"Se ha propuesto un funcionamiento incorrecto del sistema inmunitario en el cerebro como un posible 'punto débil' del Alzheimer, que permite que se produzca una acumulación anómala de proteínas y la consiguiente degeneración (de las células cerebrales)", comentó Giliberto.

Pero por ahora, a los investigadores les falta mucho que aprender sobre la conexión entre el cromosoma Y y la enfermedad. Y se necesitarán más estudios antes de que se pueda usar la pérdida del cromosoma Y como "biomarcador" del riesgo de Alzheimer, dijo Giliberto.


Fuente: lopezcorrea.com