lunes, 10 de agosto de 2015

Un último estudio señala que los antioxidantes no reducen riesgo de padecer demencia


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Los antioxidantes no protegen del ACV y la demencia

Los adultos mayores con una alimentación rica en antioxidantes no reducirían su riesgo de desarrollar demencia o de tener un infarto cerebrovascular (ACV), señala un nuevo estudio.
Un equipo halló que las personas que consumían gran cantidad de café, té, naranjas y vino tinto eran tan propensas a desarrollar trastornos neurológicos en los 14 años siguientes como los que evitaban los alimentos ricos en antioxidantes.

“La literatura publicada sobre los antioxidantes y la demencia es contradictoria”, dijo la autora principal del nuevo estudio, Elizabeth Devore, del Hospital de Brigham y las Mujeres, Boston.
Aunque existen pruebas de que ciertas vitaminas protegen el cerebro, dijo que se desconoce si eso se aplica a todos los antioxidantes, como las vitaminas C y E, el selenio y los flavonoides.
“Existe la idea de que todos los antioxidantes serían beneficiosos, pero al estudiar cada uno, no surge necesariamente un motivo para pensar que uno actuaría el organismo como el otro”, destacó.
El estudio incluyó 5395 holandeses de más de 55 años que en 1990 habían respondido cuestionarios sobre su consumo de 170 alimentos. El equipo de Devore siguió a esos participantes durante los siguientes 14 años, en los que a 599 se les diagnosticó demencia (484 tenían Alzheimer) y 601 tuvieron un primer ACV.
Los que más antioxidantes ingerían eran tan propensos a padecer esas enfermedades neurológicas como los participantes que rara vez los consumían. Y este patrón se mantuvo tras considerar la edad, la cantidad de comida que consumían y si fumaban, según publican los autores en Neurology.
Los estudios por imágenes del cerebro de 462 participantes no revelaron una relación entre el consumo de antioxidantes y el volumen de la materia blanca o gris.
Devore aclaró que, como el estudio se concentró sólo en los alimentos, se desconoce si los suplementos con antioxidantes influirían en el riesgo de desarrollar demencia o de tener un ACV.
El equipo escribe que es posible que algunos antioxidantes sean beneficiosos para el cerebro. “Varios estudios demostraron que un mayor consumo de vitamina E a través de los alimentos está asociado con una reducción del riesgo de demencia”, indicó Devore, quien agregó que lo mismo ocurre con el consumo de vitamina C y el riesgo de tener un ACV.
Dijo que todo esto sugiere que la población debería seguir consumiendo gran cantidad de frutas y verduras, incluidos los frutos rojos, y optar por ciertos antioxidantes.
“Quien esté preocupado por la demencia y el ACV (…) debería tratar de consumir vitamina E para reducir el riesgo de desarrollar una y vitamina C, para el otro”, remarcó.
Fuente | Medlineplus
Vía | alzheimer-online.org

viernes, 7 de agosto de 2015

Beber champagne relentiza la aparición del Alzheimer


Cerebro 

Un estudio publicado por la revista ‘Antioxidants and Redox Signalling’ revela que beber champagne podría beneficiar a la memoria y retrasar la aparición de la demencia, el Parkinson, el Alzheimer y otras enfermedades degenerativas del cerebro.
El equipo de investigación, formado por científicos de la Universidad de Reading en el Reino Unido, descubrió que los compuestos fenólicos que se encuentran en el champagne son responsables de mejorar la ‘memoria espacial’. Estos compuestos modulan las señales de la corteza y el hipocampo, las áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje y la memorización. También se estudió cómo los niveles de proteínas caen con el envejecimiento, causando que el proceso de memorización sea menos eficaz.

Beber champagneEsto, a su vez, conduce a que la agudización de la memoria se reduzca y sea considerada como una de las causas de la aparición de la demencia. Dicho estudio revela que los compuestos fenólicos que se encuentran en el champagne puede ralentizar la pérdida de estas proteínas, gracias a sus propiedades antioxidantes, por tanto también ralentiza el proceso de envejecimiento del cerebro.
En comparación con el vino blanco, el champagne tiene niveles mayores de compuestos fenólicos ya que es un coupage habitualmente de dos uvas tintas la Pinot Noir y Meunier junto con la blanca Chardonnay. Jeremy Spencer científico de la Universidad de Redding explica: “Estos resultados emocionantes ilustran por primera vez que el consumo moderado de champagne tiene el potencial de influir en el funcionamiento cognitivo. Los compuestos funcionan mediante la modulación de señales en el hipocampo y la corteza, que controlan la memoria y el aprendizaje.
La demencia
Muchos de estos se agotan con la edad, lo que hace menos eficiente el almacenamiento de memoria y conduce a enfermedades tales como la demencia. El champagne ralentiza este proceso, por lo que pueden ayudar a prevenir las pérdidas cognitivas que se producen durante el envejecimiento del cerebro típico y atípico’.
En resumen, dicho estudio muestra cómo las propiedades del champagne tienen efectos beneficiosos contra los procesos neurodegenerativos de nuestro cerebro.



miércoles, 5 de agosto de 2015

Si duermes y sueñas, tu cerebro previene el Alzheimer


¿Qué secretos esconde el cerebro? Emociones negativas pueden ser buenas. 

Filósofos y científicos han divagado desde el comienzo de los tiempos sobre por qué soñamos. Soñamos para “limpiar el cerebro; dormir parece ser el resultado de la liquidación activa de los subproductos de la actividad neuronal que se acumulan durante la vigilia”, aseguran investigadores de la Universidad de Rochester (EEUU) que han liderado un estudio que demuestra la naturaleza reparadora del sueño. “Creo que hemos descubierto por qué dormimos”, explica Maiken Nedergaard, autora principal del artículo, además de contar con beneficios como prevenir el Alzheimer.
Casacochecurro.com Dormir a pierna suelta cuenta desde hoy con un beneficio más. Un nuevo estudio realizado en ratones revela que durante el sueño el cerebro elimina ciertos residuos que acumula durante el día. Este hallazgo podría mejorar la comprensión de los efectos biológicos del sueño y apuntar nuevas formas de tratar los trastornos neurológicos. El nuevo trabajo, publicado en la revista Science, apunta que durante el sueño el cerebro es muy activo en la eliminación de residuos, como la proteína beta-amiloide responsable de la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurológicos.
El conocido como ‘sistema glinfático’, que fue descubierto el año pasado por los mismos investigadores, suple el papel del sistema responsable de la eliminación de residuos celulares en el resto del cuerpo –el sistema linfático–, cuya función no se extiende a este órgano.
El proceso del cerebro para limpiar residuos no era conocido hasta ahora por los científicos ya que, al observarse solo en el cerebro vivo, no ha sido posible hasta la llegada de nuevas tecnologías de imagen como la microscopía de dos fotones.
Gracias a esta técnica, los investigadores pudieron observar en ratones –cuyos cerebros son muy similares a los seres humanos– una especie de sistema de tuberías en los vasos sanguíneos del cerebro que permite al líquido cefalorraquídeo ‘lavar’ los residuos e incorporarlos al sistema circulatorio para acabar, finalmente, en el hígado, que elimina de la sangre las sustancias nocivas para el organismo. Una eliminación muy oportuna
Los científicos de Rochester comprobaron que el sistema glinfático era casi diez veces más activo durante el sueño y que, al dormir, el cerebro elimina de forma significativa más beta-amiloide.

Una de las pistas para entender que este sistema puede ser más activo durante el sueño fue el hecho de que la cantidad de energía consumida por el cerebro no disminuye drásticamente disminuirá mientras dormimos. Además, los investigadores encontraron que, durante el sueño, las células del cerebro se reducen un 60%, lo que permite que los residuos se eliminen con mayor eficacia.
Los investigadores apuntan que esta contracción crea más espacio entre las células y permite al líquido cefalorraquídeo limpiar más libremente los residuos a través del tejido cerebral. Por el contrario, cuando se está despierto las células del cerebro están más cerca, restringiendo el flujo del líquido cefalorraquídeo. “Entender exactamente cómo y cuándo el cerebro activa el sistema glinfático y limpia los residuos es un primer paso en los esfuerzos para modular este sistema y hacer que funcione de manera más eficiente”, subraya Nedergaard.
Los autores planifican futuros experimentos para evaluar el sistema de limpieza del cerebro en humanos. De hecho, “las resonancias magnéticas y las tomografías por emisión de positrones o PET ya se utilizan en la práctica clínica”, concluye. Dormir, ¿un error de la evolución?
Prácticamente todas las especies animales, desde la mosca de la fruta a la ballena franca, duermen. Sin embargo, filósofos y científicos han divagado desde el comienzo de los tiempos sobre el propósito del sueño.

Desde un punto de vista biológico, este período de latencia tiene importantes inconvenientes, sobre todo cuando los depredadores están al acecho. Por eso, los expertos sugerían que si el sueño no realiza una función biológica esencial quizás sea uno de los mayores errores de la evolución.
Es más, aunque recientes estudios han demostrado que el sueño ayuda a almacenar y consolidar los recuerdos, esos beneficios no parecen superar la vulnerabilidad que supone dormir, lo que ha llevado a los científicos a especular con una función más importante para el ciclo de sueño-vigilia.

lunes, 3 de agosto de 2015

La hiperglucemia podría aumentar el riesgo de Alzheimer


Imagen de noticias HealthDay 

La resistencia a la insulina puede inhibir la señalización entre las neuronas y afectar a la memoria, sugiere un estudio


 - El azúcar alto en sangre (hiperglucemia) asociado con la prediabetes podría aumentar el riesgo de enfermedad de Alzheimer, sugiere un estudio reciente.
Los investigadores encontraron que la resistencia a la insulina, unos niveles más altos de lo normal de azúcar en sangre que a veces antecede a la diabetes tipo 2, se relacionaba con un peor rendimiento en pruebas de la memoria de los adultos de mediana edad tardía.
"Los hallazgos son interesantes porque las personas con diabetes están en un riesgo más alto de contraer enfermedad de Alzheimer, pero solo ahora nos enteramos del motivo de que quizá tengan un mayor riesgo", dijo la investigadora líder, Barbara Bendlin, profesora asistente de medicina de la Universidad de Wisconsin en Madison.
Los resultados del estudio sugieren que la resistencia a la insulina podría aumentar el riesgo de enfermedad de Alzheimer al alterar la forma en que el cerebro utiliza el azúcar (glucosa), que es su principal combustible, dijo.
Pero "al alterar la resistencia a la insulina en la mediana edad, quizá sea posible reducir el riesgo futuro de enfermedad de Alzheimer", planteó Bendlin. Los medicamentos y un estilo de vida saludable son formas posibles de lograrlo, dijo.
Según la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association), 29.1 millones de estadounidenses sufren de diabetes, y más de la mitad de los adultos mayores de 64 años tienen prediabetes. Una mala dieta, la obesidad y los estilos de vida sedentarios se asocian con la resistencia a la insulina, anotó Bendlin.
"Unos estilos de vida más saludables podrían contribuir a un envejecimiento con un cerebro más sano, al reducir la resistencia a la insulina", señaló Bendlin.
Un experto advirtió que tener prediabetes, o resistencia a la insulina, no significa que uno esté condenado a contraer Alzheimer, la forma más común de demencia.
Este estudio muestra que la resistencia a la insulina podría empeorar el funcionamiento mental, y que tal vez se vincule con un uso reducido de la insulina en áreas del cerebro asociadas con la enfermedad de Alzheimer, pero esto no significa que la resistencia a la insulina conduzca al Alzheimer, aclaró el Dr. Luca Giliberto, investigador del Centro de Investigación para el Estudio de la Enfermedad de Alzheimer Litwin-Zucker, del Instituto Feinstein de Investigación Médica en Manhasset, Nueva York.
"No sabemos qué causa la enfermedad de Alzheimer", dijo Giliberto, que no participó en el estudio. "No sabemos si reducir el azúcar en sangre prevendrá el Alzheimer".
Para el estudio, el equipo de Bendlin administró pruebas de memoria a 150 adultos sin deterioro mental, con una edad promedio de 61 años. Los investigadores también midieron la resistencia a la insulina, y sometieron a los participantes a una TEP del cerebro.
Más de dos tercios de los participantes tenían un padre que sufría de Alzheimer, alrededor del 40 por ciento portaban una mutación genética asociada con el riesgo de Alzheimer, y más o menos el 5 por ciento sufrían de diabetes tipo 2, según el estudio.
Los investigadores encontraron que la resistencia a la insulina se asociaba con un peor procesamiento del azúcar en todo el cerebro. Se vinculó un peor rendimiento de la memoria inmediata con un metabolismo más bajo del azúcar en el lóbulo temporal medial izquierdo, dijeron los autores.
El informe se publicó en línea el 27 de julio en la revista JAMA Neurology.
El Dr. Sam Gandy, director del Centro de Salud Cognitiva del Hospital Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York, dijo que parece que podría haber una diferencia "entre la demencia relacionada con la diabetes en toda regla, que parece ser principalmente una demencia provocada por el endurecimiento de las arterias en el cerebro, y el impacto mental de la resistencia a la insulina, que algunos investigadores creen que se asocia con el Alzheimer".
En el cerebro, la insulina ayuda a transmitir mensajes entre neuronas, anotó.
"Hace mucho que pensamos sobre el Alzheimer como una enfermedad de señalización defectuosa en el cerebro", dijo Gandy, que no participó en el estudio. "Es concebible que también haya una enfermedad de señalización defectuosa de la insulina, lo que este trabajo respalda".
Si es así, añadió Gandy, "entonces unos esfuerzos por sensibilizar el cerebro a la insulina, usando fármacos como la pioglitazona [Actos, un medicamento para la diabetes] tendrían sentido, y podría bien conducir a que el deterioro sea más lento".
Giliberto recomendó una vida saludable como la mejor forma de mantener el azúcar en sangre bajo control, y quizá proteger la salud mental.
"Aumentar nuestra salud al reducir las grasas, reducir el azúcar y mejorar la resistencia a la insulina podría aminorar otros factores de riesgo, como la diabetes, de la susceptibilidad a la enfermedad de Alzheimer y el deterioro mental",

viernes, 31 de julio de 2015

El Alzheimer también aqueja a los perros

 Más del 50% de los perros mayores de 15 años puede padecer Disfunción Cognitiva (envejecimiento cerebral canino) lo que se conoce como Alzheimer en los humanos, el que se presenta con pérdida de oído, visión, memoria, entre otros signos clínicos.

Llegamos a casa y esperamos que nuestro perro de toda la vida, nuestro fiel compañero, nos reciba, como cada día, con un ladrido y un movimiento de cola. Sin embargo, vemos que cada vez se mueve menos, ya no quiere jugar como antes, duerme la mayoría del día y suele desorientarse en casa. Si además está perdiendo la visión y el oído, y tiene más de 7 años de edad, se puede inferir que padece de disfunción cognitiva, que en los humanos es conocido como alzheimer. Estos signos solo podrán comprobarse con un médico veterinario, ojalá de especialidad en neurología o geriatría veterinaria.
Se estima que uno de cuatro perros con más de 7 años de vida sufre de esta enfermedad, lo que en total afecta a más del 50% de perros mayores de 15 años. “Este síndrome corresponde a un proceso degenerativo del sistema nervioso central, en donde el cerebro del animal ya no funciona como antes, se dice que involuciona o retrocede en su actividad. Esto también sucede en el resto del cuerpo, puesto que órganos, como el corazón, pueden llegar a perder funcionalidad. El envejecimiento NO es una enfermedad sino una evolución física”, comenta Francisca Montero, médico veterinaria de Royal Canin.
Es común que el perro geriátrico tenga cambios en su actitud, sin embargo, un can anciano que además padece disfunción cognitiva puede desorientarse, presentar cambios en su apetito, volverse más gruñón o desconocer a su familia, en casos extremos.
Una alimentación adecuada, desde que se detectan algunos de los signos clásicos de esta enfermedad, le ayudará a nuestro perro a llevar de mejor forma su vejez.  Lo ideal es empezar a tomar precauciones antes de que nuestro compañero canino presente signos de disfunción cognitiva, además de otras enfermedades asociadas a la vejez, las que varían según la raza.
Ojo con los síntomas
Aunque todos los perros pertenecen a una misma especie, existen grandes diferencias de tamaño, que conllevan importantes consecuencias, especialmente en cuanto a su desarrollo.  El crecimiento de cada raza es distinto: cuanto mayor es el tamaño potencial de adulto más largo es el periodo de crecimiento, lo que en perros gigantes llega a durar hasta 24 meses. Por el contrario, los perros pequeños a los 10 meses, o incluso antes, ya han llegado a su edad adulta.
También presentan distinta esperanza de vida, ya que los perros pequeños tienden a vivir mucho más que un perro de gran tamaño. Como edad promedio, al os 7 años se presentan los primeros signos de envejecimiento cerebral canino. Atención a los siguientes signos:
Si le cuesta moverse por la casa, parece perdido en lugares con los que está familiarizado, si no reconoce a la familia ni los hábitos diarios, ya no reclama atención ni está interesado en saludar o que lo saluden, pasa menos tiempo jugando con los miembros de la familia o con otros perros, deambula por la casa durante la noche, ladra sin sentido durante la noche, orina o defeca fuera del lugar habitual frecuentemente o presenta pérdida del control de esfínteres. “Estos signos pueden cambiar sus hábitos de alimentación, puesto que puede tener menos o más apetito que antes. Al no tener el sentido del olfato como antes, dificulta que se alimente como cuando era más joven”, finaliza la especialista de Royal Canin.

miércoles, 29 de julio de 2015

¿Descubrieron el medicamento capaz de frenar el Alzheimer?


¿Descubrieron el medicamento capaz de frenar el Alzheimer? 
 El centro de investigación en el Reino Unido calcula que un tratamiento que ralentizara el avance del Alzheimer en un 25% reduciría a la mitad el número de personas que llegan hasta la forma más severa y debilitante de la enfermedad.
Hable con cualquier persona afectada por la enfermedad de Alzheimer y la necesidad de un medicamento para hacer que el avance sea más lento es obvia.
Jeremy Cox cuida de su esposa Roz, a la que le han diagnosticado la enfermedad.
"Creo que una de las cosas de las que tienes que ser consciente, sin un medicamento como este, es que la situación es desesperada", cuenta.
"Simplemente llegas a una última etapa en la que eres alimentado comida de bebé con una cuchara en una residencia".
Las estadísticas respaldan estas historias humanas.
Manos de una anciana
No es un descubrimiento definitivo pero sí un paso en la dirección correcta para combatir el Alzheimer.
El centro de investigación de Alzheimer en Reino Unido calcula que un tratamiento que ralentizara el avance del Alzheimer en un 25% reduciría a la mitad el número de personas que llegan hasta la forma más severa y debilitante de la enfermedad.
En estos momentos simplemente no hay nada que detenga el proceso.
La medicación actual, como Aricept, sólo puede controlar los síntomas de la enfermedad al ayudar a que las neuronas moribundas sigan funcionando.

Un primer indicio

La historia moderna de la investigación sobre el Alzheimer ha sido desalentadora.
Más de 100 ensayos clínicos en las últimas tres décadas han dado como resultado sólo unas cuantas medicinas que tratan los síntomas, pero no hay nada para detener la muerte del cerebro.

Cifras globales de la demencia

44 millones de personas tienen demencia en el mundo
135 millones de personas la tendrán para 2050
  • 71% de ellas serán personas con ingresos bajos o medios
  • US$600.000 millones es el costo global de la enfermedad
  • * en Reino Unido la investigación del cáncer recibe
  • 8 veces más que lo que se invierte en estudiar la demencia
Fuente: Alzheimer's Society
Compare esto con el admirable progreso que se ha hecho en el campo de las enfermedades cardiovasculares o el cáncer.
Esta es la razón por la que incluso una mínima señal de avance para aquellos en la fase más leve de Alzheimer está generando ilusión.
Datos provisionales sugieren que solanezumab puede ralentizar el progreso de la enfermedad en un 34%.
Así lo asegura el laboratorio Eli Lilly, fabricante de la medicina.
Esto se traduce en que el declive cognitivo que normalmente se da en 18 meses, con esta medicina tardaría en darse 24 meses, lo que permitiría a los pacientes pasar más tiempo en la fase moderada de la enfermedad degenerativa.
El doctor Eric Siemers, de los laboratorios Lilly Research en Indiana, EE.UU., le dijo a la BBC: "Hay pruebas de que solanezumab tiene un efecto en la patología subyacente de la enfermedad.
"Pensamos que hay una posibilidad de que el solanezumab sea la primera medicación disponible capaz de modificar la enfermedad".
Los resultados, presentados durante una conferencia en EE.UU., han sido recibidos con optimismo pero también con cautela. No tengan dudas de que estaríamos ante un punto de inflexión si la medicación estuviera disponible.
No obstante, todavía no podemos saltar de alegría proclamando que estamos ante un descubrimiento para frenar el avance del Alzheimer.
Ancianos
El solanezumab fue presentado esta semana en una conferencia en Estados Unidos.
Los pocos datos difundidos son el equivalente a los sondeos antes de una elección general o el tráiler de una película.
Es algo que ofrece pistas, indicios y señuelos fascinantes, pero nada definitivo.
El año que viene, momento en que se esperan más resultados del ensayo, sabremos con certeza si el solanezumab es el logro que todos esperan.
Pero incluso si todo sale a la perfección, puede que pasen años antes de que la medicina llegue a los pacientes mientras es patentada y aprobada por los organismos oficiales.
Esto quiere decir que las personas que hoy tienen Alzheimer probablemente no se beneficiarán de este avance ya que su efecto sólo se ve en aquellos en una fase leve de la enfermedad.

lunes, 27 de julio de 2015

La diabetes ¿tiene relación con el Alzheimer?


Elderly woman 

Ataques al corazón, falla renal, amputaciones y ceguera son algunas de las complicaciones de la diabetes, especialmente después de muchos años y/o si está descontrolada. Recientemente los médicos han detectado que el cerebro también pierde facultades cuando la insulina no cumple su función. Aunque no hay estudios concluyentes, los diabéticos podrían desarrollar demencia. Veamos cómo se relacionan estos dos padecimientos.
Por fortuna, cuando a alguna persona cercana le diagnostican diabetes ya no se trata de una noticia mortal. De hecho, es muy probable que en casa haya un miembro con diabetes y es casi seguro que algún amigo tuyo la padezca. Sin embargo, que se vuelva común y controlable —con un tratamiento adecuado y vigilado por el médico— no deja de lado que sin prevención este padecimiento desencadene muchos otros. No es novedad que puede causar ceguera y enfermedades del corazón, pero sí sorprende que la demencia o la enfermedad de Alzheimer se relacionen con el desempeño ineficaz de la insulina en el cerebro.

¿El cerebro tiene diabetes?

Comencemos familiarizándonos con qué es la diabetes y cómo se relaciona con los asuntos cerebrales. “La expresión alterada de los genes del cerebro puede estar relacionada a un número de enfermedades que afectan al cuerpo entero”, aseguró la doctora Nilufer Ertekin-Taner, neuróloga y neurocientífica de la Mayo Clinic. Es decir que las enfermedades se relacionan entre sí y, al parecer, no únicamente a nivel genético, sino también químico.
Hasta ahora se había documentado como la deficiencia o la resistencia a la insulina (la hormona que producen las células del páncreas) afectaba a varios órganos del cuerpo, causando falla renal, por ejemplo. Pero ahora se ha descubierto que también juega un papel importante en la regulación de las funciones del cerebro, como la capacidad de aprender, hacer nuevos recuerdos, almacenar y recordar eventos.
En estudios realizados en animales, algunos investigadores de la Universidad de Washington en Saint Louis encontraron que cuando aumenta la glucosa en la sangre (o sea, sube el azúcar, que es el síntoma principal de la diabetes) también sube la producción de la proteína beta amiloide, que es el desencadenante principal del Alzheimer. Por otro lado, unos científicos de la Universidad de Pittsburgh descubrieron lesiones cerebrales y una respuesta lenta a ciertas funciones cognitivas en las personas con diabetes tipo 1 en comparación con quienes estaban sanos.
Mínimo desde 2010, hay publicaciones, como una por el Dr Kensuke SaSaki de la Kyushu University en Fukuoka, Japón, que estudia la epidemia de diabetes y la de Alzheimer. En su estudio de 135 pacientes con diabetes tipo 2, mientras sólo el 16% de ellos tenía síntomas de diabetes mientras estaban vivos, el 65% tenía placas diagnósticas de Alzheimer en el cerebro, cuando les realizó una autopsia al fallecer. Y curiosamente, las personas que tenían intolerancia a la glucosa o resistencia a la glucosa, también tenían mayor riesgo de desarrollar Alzheimer, 72%. Pero lo interesante es que en este estudio el 62% de los pacientes control también tenían placas de Alzheimer. En sus conclusiones mencionó que la resistencia a la insulina podría jugar un papel, pero se requerían más estudios.

La duda razonable

Es importante que se realicen las investigaciones necesarias para llegar a un diagnóstico preciso y, de este modo, lograr desarrollar medicamentos que eviten el riesgo potencial de demencia antes incluso, de que se manifiesten los síntomas, pues en esa etapa ya son irreversibles.
La doctora Anne Peters, directora de la Clínica de Diabetes de la Universidad del Sur de California, expresó su punto de vista en Medscape sobre cómo trata ella la relación del Alzheimer y la diabetes con sus pacientes, y es con discreción, ya que en realidad, no hay estudios concluyentes (aunque si inquietantes y que deben continuarse) que relacionen directamente la diabetes como la antesala de la demencia.
Ciertamente, hay abogados, matemáticos y otros profesionistas que pueden padecer de diabetes y no por eso han dejado de aportar conocimiento en su área ni han manifestado problemas de memoria. Sin embargo, la duda razonable existe y no estamos justamente ante la posibilidad de sortear este padecimiento con años o incluso décadas de anticipación. Ésa es la interrogante y la moneda sigue en el aire.
Sin embargo, es recomendable que cualquier persona con diabetes acuda a su médico regularmente y que procure controlar su diabetes con cambios en su estilo de vida y con los medicamentos que le recete su doctor. Por ello, te recordamos brevemente qué es la diabetes y algunos consejos prácticos para mantener el azúcar en niveles saludables.

¿Qué es la diabetes?

Un padecimiento que pasó de ser mortal hasta principios del siglo XX. En un organismo sano, la insulina — la hormona que produce el páncreas — ayuda a que la glucosa (el azúcar) de la sangre entre las células de los tejidos y los órganos del resto del cuerpo; es, por decirlo de alguna manera, la encargada de que el azúcar que comemos se transforme en la energía que las células gastan en las diferentes actividades durante el día. Cuando el cuerpo no produce suficiente insulina o bien la que tiene no funciona bien, es cuando se desarrolla la diabetes.
Los síntomas principales de la diabetes incluyen: mucha sed, mucha hambre, ganas continuas de orinar y pérdida de peso, aunque pueden presentarse otros como visión borrosa, hormigueo en manos y pies. Por los síntomas, la causa y las personas a las que afecta, existen dos tipos principales: la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2.
Diabetes tipo 1:  El sistema inmune destruye las células del páncreas y, como resultado, el propio organismo no produce suficiente insulina para que la glucosa de la sangre sea utilizada por el cuerpo. El único tratamiento es a través de inyecciones de insulina.
Diabetes tipo 2:  Es más común que la tipo 1, aunque parece relacionarse con quienes son obesos. Aquí sí se produce insulina pero frecuentemente no funciona bien ( por eso, a veces se dice que se tiene resistencia a la insulina que se produce, al menos cuando se inicia la enfermedad). La buena noticia es que no todas las personas que la padecen deben tomar medicamentos. Muchas veces es posible mantener controlar los síntomas y el azúcar en la sangre con un estilo de vida saludable (como ejercicio regular y una dieta saludable y balanceada) y perdiendo peso (siempre bajo supervisión médica),.

Cuidados esenciales para el diabético

Dieta: Independientemente de cualquier tratamiento que te pueda recomendar tu médico, una parte clave del tratamiento de la diabetes es una dieta . Por eso se recomienda seguir una dieta saludable que disminuya el riesgo de enfermedades del corazón:
  • Que incluya una variedad de alimentos como:
  • vegetales, frutas, granos integrales, leguminosas, productos lácteos bajos en grasas, carnes magras, pescado y pollo.
  • Presta atención al tamaño de las porciones
  • No abuses la sal
  • Limita los aceites saturados y las grasas trans
  • Idealmente consulta a un nutricionista certificado
Ejercicio: El ejercicio ayuda a metabolizar de manera más eficiente la insulina; y hay estudios que sugieren que, así como hay varias condiciones que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares también aumentan el riesgo de desarrollar Alzheimer y demencia vascular, el ejercicio posiblemente beneficie a las células cerebrales aumentando el flujo de oxígeno a ellas. Por lo tanto, considera realizar las actividades que más te agraden. Desde luego, que hayan sido recomendadas y/o autorizadas por tu médico:
  • Natación
  • Caminatas o senderismo
  • Correr
  • Ciclismo
Medicamentos: De acuerdo a tu caso.
Visitas con otros especialistas (oftalmólogo, podiatra, etc.). De acuerdo a tu caso en particular.
Afortunadamente las investigaciones continúan y la relación entre la diabetes y la demencia no es definitiva. Además, cuando se trata de la diabetes, hay mucho que puedes hacer para procurar mantener la glucosa (el azúcar) en límites sanos. Junto con tu medico y su equipo, lo puedes lograr.