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lunes, 18 de abril de 2016

Alzheimer ¿Es mejor que el paciente sepa que sufre la enfermedad?


Merche Cardona ALZHEIMER


Hay familiares que comparan el momento del diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer a la llegada de un devastador tsunami a sus vidas. No es para menos. En ocasiones, al dictamen se llega de forma simple, pues los síntomas predicen claramente la enfermedad de la que se trata; pero otras veces son tan sutiles que, a menudo, al diagnóstico se llega tras una concatenación de pruebas y situaciones de incertidumbre varias que vaticinan que puede tratarse de enfermedades tan diferentes como el estrés, la depresión, etc. cuyos síntomas juegan al despiste hasta que no poseemos el juicio definitivo.
Cuando el paciente se encuentra en una fase inicial de la enfermedad, donde es consciente de sus síntomas, la primera visita al médico suele ser un paso difícil de dar por voluntad propia. La tónica habitual en estos casos es achacar los olvidos o los comportamientos extraños a los nervios, a haber atravesado situaciones complicadas o a sufrir temporadas de mucho estrés. El hecho de hacerlo, de dar ese primer paso y pedir ayuda médica, supone un reto para los propios profesionales sanitarios, quienes deberán poner a prueba su capacidad para dilucidar qué le van a contar al enfermo en relación con el diagnóstico que se le avecina.
Y es que, aunque en los últimos años la enfermedad de Alzheimer ha dado un salto mediático sin precedentes que ha contribuido a que cada día se normalice más -en parte gracias a que personajes como Pasquall Maragall, que han desvelado su relación con la misma y han manifestado sus ansias de combatirla-, todavía existen muchas dudas a nivel comunicativo. ¿Beneficia al enfermo de Alzheimer saber cuál es su diagnóstico? ¿Debemos contarle toda la verdad de la enfermedad que padece?
Sin lugar a dudas, el paciente tiene derecho a ser informado sobre todo lo referente a su diagnóstico. Es un hecho y un derecho regulado legalmente. Pero existe la denominada “conspiración del silencio”, una situación que se da entre el propio facultativo y los familiares del enfermo de Alzheimer. Entre ellos establecen un acuerdo no escrito en el que pactan no informar al paciente del diagnóstico. En definitiva, es una ocultación premeditada de información, en este caso, sobre su salud, con el lícito objetivo de no proporcionarle dolor, incertidumbre y malestar sobre una enfermedad que no tiene cura. Sobre la decisión a desvelarle u ocultarle al enfermo de Alzheimer que sufre tal enfermedad existen dos vertientes generalizadas.

¿La información es poder? ¿O es mejor no saber?

La información es poder. Un paciente informado es un paciente que puede tomar decisiones en la fase inicial de la enfermedad, como optar por afrontar nuevos retos médicos y formar parte de ensayos farmacológicos si procede. Pero también es un actor que se implica activamente en terapias no farmacológicas, que hace valer su derecho a poder llevar un tratamiento acorde con su situación, e incluso, que puede empezar a poner en orden determinados aspectos de su vida previendo las consecuencias de la progresión de la enfermedad. Tendrá menos oportunidades de rendirse al ostracismo o al aislamiento. Y colaborará con el equipo médico paliando, en gran medida, la incertidumbre y la ansiedad de los familiares y cuidadores que le rodean. En resumen, conocer el diagnóstico contribuye a que el paciente ponga todas sus herramientas al servicio de la causa, es decir, en pro de frenar el avance de la enfermedad.
¿No saber nos hace más felices? Hay casos en los que vivir ajenos a la realidad que nos rodea nos aporta felicidad. En el caso de la enfermedad de Alzheimer, donde un gran porcentaje de los pacientes -sobre todo en fases iniciales de la enfermedad- tiende a la depresión o al aislamiento al verse incapaces de realizar actividades diarias que antes hacían sin problema y cargar con el pudor de reconocer que no conservan las capacidades cognitivas de siempre, conocer el diagnóstico puede ocasionar más daños que beneficios. Hablo de depresión, ansiedad o ideas negativas que en ningún caso van a fomentar la colaboración del paciente en las decisiones de su tratamientos farmacológicos y tampoco van a frenar el avance de los síntomas.
Un paciente “no colaborador” que posee una enfermedad neurodegenerativa como es el Alzheimer se convierte en un enfermo muy difícil de guiar a través de las acciones pautadas que se dirigen desde el ámbito sanitario con el objeto de frenar el avance de la enfermedad. La negación de la situación o el rechazo del diagnóstico como mecanismo de defensa tampoco ayudaría, ni al enfermo ni a los familiares, a sobrellevar el largo e impredecible camino que les espera.
Cabe subrayar que ninguna de las dos posiciones es 100% acertada, pero a su vez, ambas lo son. Eso sí, la decisión que puedan tomar los familiares o cuidadores asesorados por los facultativos siempre tiene un pilar fundamental que debe imperar sobre cualquier otro: el bienestar del paciente.
Merche Cardona Sebastián es Trabajadora e Integradora Social experta en Alzheimer, con más de 5 años de experiencia en el trato con afectados por la enfermedad, tanto de forma directa como en abordaje de la situación con las familias. Autora del blog “La Sonrisa Vacía”, bitácora de referencia para personas que necesiten información sobre la enfermedad. Experiencia docente de un año impartiendo cursos de forma voluntaria a familiares de personas con la Alzheimer. Experiencia de más de 5 años como trabajadora y voluntaria en AFEDAZ (Asociación de Enfermos de Alzheimer de Zaragoza).


viernes, 22 de enero de 2016

Estudio. La marihuana ayuda a los pacientes de Alzheimer


 

La marihuana para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer “es seguro y una opción prometedora de tratamiento”, concluyeron los investigadores israelíes, en el último estudio sobre esta práctica floreciente.
La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurológica degenerativa devastadora y mortal que afecta solo en Estados Unidos a más de cinco millones hoy. Una de cada tres personas mayores va a morir con Alzheimer u otra demencia, la enfermedad de Alzheimer es la sexta causa principal de muerte en el país norteamericano, con un costo de $ 203 mil millones en el 2013.
Anteriores estudios indicaron que los ingredientes activos de cannabis pueden proporcionar alivio paliativo para los pacientes de Alzheimer con demencia – calmarlos y permitirles dormir. Estudios celulares también indicaron que esos ingredientes activos del cannabis ‘podrían prevenir la aparición y progresión de la enfermedad de Alzheimer, interrumpiendo el ciclo de creación de placas de beta-amiloide que se piensa que son las cuasantes de la enfermedad.
Los investigadores en el Centro de Salud Mental Abarbanel y de la Facultad Sackler de Medicina de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, junto con el Departamento de Psicología de la Universidad de Bar-Ilan realizaron uno de los primeros estudios clínicos con cannabis en pacientes humanos de Alzheimer.
El principal ingrediente activo del cannabis el “tetrahidrocannabinol (THC) es un potencial tratamiento para la enfermedad de Alzheimer (EA)”, escribieron los investigadores. Los investigadores querían medir la seguridad y la eficacia de proporcionar aceite de cannabis medicinal que contenía THC como complemento a las medicinas de Alzheimer existentes. Su objetivo: el alivio de los síntomas aterradores conductuales y psicológicos de la demencia.
Once pacientes fueron reclutados para el ensayo de un mes. Diez pacientes terminaron el estudio y los investigadores informaron de una “reducción significativa” en la gravedad de la enfermedad mental, especialmente en relación con los delirios, agitación / agresividad, irritabilidad, apatía, el sueño y la angustia del cuidador.
“La adición de [aceite de cannabis] a [la enfermedad de Alzheimer] a la farmacoterapia de los pacientes es una opción segura y un tratamiento prometedor”, concluyeron los investigadores.




lunes, 13 de octubre de 2014

¿La combinación de Aricept y Namenda lento el ritmo de descenso en los pacientes de Alzheimer

 Combinación de Aricept y Namenda ayuda a frenar la tasa de disminución en los pacientes con Alzheimer

"Los resultados de este estudio deben cambiar la forma en que tratamos a los pacientes con enfermedad de Alzheimer. Inhibidores de la colinesterasa están aprobados para su uso en la demencia leve a moderada, mientras que la memantina ha sido aprobado para la demencia avanzada. Pero parece que hay una ventaja en la prescripción de ambos fármacos (Aricept y Namenda) como tratamiento inicial. "- John Growdon, MD.


Después de leer un estudio de investigación que indica que la combinación de Aricept y Namenda puede ayudar a disminuir la tasa de disminución en los pacientes de Alzheimer, inmediatamente me consiguió una cita con nuestro médico para hablar sobre esta información. Nuestro médico estaba familiarizado con la investigación, y de acuerdo para poner mi madre en Namenda en combinación con Aricept. Es mi creencia de que la combinación de Aricept y Namenda ayudó a retardar la progresión de la enfermedad de Alzheimer en mi madre. Tuvimos la suerte, y mi madre no sufren efectos secundarios como el resultado de la adición de memantina en su régimen de medicamentos. Si intenta esta terapia de combinación que tienes que ser paciente y esperar alrededor de 4-6 semanas antes de decidirse o no le están viendo los beneficios.Información extraída del artículo de revista, mis notas, y varias fuentes externas.
"Encontrar algo que en realidad podría modificar el curso de la enfermedad es el Santo Grial de tratamiento de Alzheimer, pero realmente no sé si lo que está sucediendo o lo que podría ser el mecanismo detrás de estos efectos", explica Alireza Atri. 
"Lo que podemos decir ahora es que los proveedores deben ayudar a los pacientes a comprender que los beneficios de estos medicamentos son a largo plazo y pueden no ser evidentes en los primeros meses de tratamiento. Incluso si los síntomas del paciente empeoran, eso no significa que el medicamento no está funcionando, ya que el descenso probablemente habría sido mucho mayor sin tratamiento ".




miércoles, 16 de abril de 2014

El café es perfecto para combatir el alzhéimer



El papel de los fármacos para combatir la enfermedad es limitado y cada vez más especialistas en psicología y psiquiatría defienden las terapias ocupacionales para retrasar sus síntomas. Bajo esta idea nacieron en 1997 en Holanda los alzheimer’s-cafes, que rápidamente se fueron propagando por Bélgica, Inglaterra, Irlanda, Suiza o España hasta contabilizar más de un centenar en toda Europa. De su éxito surgió en 2004, en Francia, un modelo similar denominado restaurantes de la memoria, que a día de hoy ya han configurado una extensa red asociativa en el país galo, bajo la Union National des Bistrots Mémoire (UNBM), en la que se incluyen más de cuarenta locales.
Estas cafeterías y restaurantes tienen como principal objetivo el fomento de las relaciones personales, los encuentros públicos y la organización de visitas culturales puesto que tener una vida socialmente activa es uno de los mejores antídotos conocidos contra la pérdida de la memoria. Los impulsores de estos centros destacan la mejora en la calidad de vida que experimentan los usuarios y es que estos encuentros ayudan a estimular el cerebro y a mantener “despiertas” las neuronas. Para Irène Sipos, directora de un geriátrico en Rennes e impulsora en la ciudad de este tipo de iniciativas, acudir a estas citas es como ir al gimnasio, pero para ejercitar la mente, en lugar del cuerpo.
El tutelaje de psicólogos en este tipo de encuentros es crucial para sacarles el máximo rendimiento. “Nuestro papel se centra en otorgar una atención personalizada a cada paciente, saber escucharlos y hacer surgir el debate”, explica la psicóloga del Centro de Investigación para la Memoria de Nancy Pascale Gérardin. Sus esfuerzos están orientados a que los pacientes consigan mantener activas las funciones mentales, como la atención y concentración, el lenguaje, el cálculo y la orientación espacial.
La Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzhéimer (GEAFA) ofrece una serie de consejos para frenar los efectos de la enfermedad:
  • Favorecer las rutinas. Es crucial mantener una regularidad en los horarios estableciendo una hora fija para las comidas, las compras o las visitas a familiares y amigos. Al automatizar las actividades del día a día se logra que el paciente cuente con referencias para minimizar sus episodios de desorientación espacio-temporal. Otra recomendación es colocar calendarios y relojes en el domicilio.
  • Hacer preguntas sucesivas al enfermo ayudándole a encontrar la respuesta paso a paso y precisando cada vez más, en lugar de hacer una única pregunta directa e insistir en ella. Mirar álbumes de fotos familiares y comentar las fotos en grupo es una actividad importante para mejorar el reconocimiento facial.
  • Nunca se debe presionar al enfermo. Estimular su memoria no significa pedirle que busque un recuerdo “en el vacío”, sino, guiarlo y proporcionarle elementos de apoyo, con indicaciones, agendas o notas. Para ello es útil tener siempre a mano lápiz y papel para anotar todo lo que se deba recordar.
  • Dejar notas por toda la casa con el nombre de los distintos objetos, alimentos o ropajes. Cuando la enfermedad está avanzada es recomendable colocar señales indicativas con flechas para ayudar al paciente a que sepa dónde está el baño, la cocina o su dormitorio. Los objetos de uso diario (gafas, llaves, mando de la televisión, etc.) deben estar siempre colocados en el mismo sitio para confundir lo menos posible.
  • Para ralentizar la pérdida de la destreza son muy útiles las manualidades, como recortes o dibujos. Asimismo, es positivo intentar que la persona enferma colabore en las tareas del hogar, aunque sea en actividades muy sencillas.
En todo el mundo existen 35,6 millones de personas afectadas por algún tipo de demencia y está previsto que esta cifra casi se duplique cada 20 años, llegando a los 65,7 millones en 2030 y a los 115,4 millones en 2050. En España son ya 600.000 los enfermos diagnosticados de alzhéimer. Por ello es necesario insistir en una serie de recomendaciones para su prevención:
  • Cuidar la dieta. Reducir las grasas saturadas y consumir vitaminas y alimentos ricos en antioxidantes.
  • Beber muchos líquidos.
  • Hacer ejercicio físico todos los días, al menos media hora diaria.
  • Controlar la presión arterial, el colesterol, la glucosa en sangre y el peso corporal haciendo revisiones médicas periódicas.
  • Evitar las situaciones que generen estrés.
  • Descansar lo suficiente. Es fundamental intentar dormir unas ocho horas diarias y evitar las bebidas alcohólicas y el tabaco

miércoles, 8 de enero de 2014

Segun estudio La vitamina E retrasa el deterioro de algunos pacientes de Alzheimer

¿La  vitamina E ayuda a las personas con la enfermedad de Alzheimer?. Durante años, los científicos han estado tratando de averiguar, adivinar que las propiedades antioxidantes de la vitamina pueden ser beneficiosos. Pero los resultados de los ensayos clínicos se han mezclado y - después de un informe que las dosis altas de vitamina E podrían aumentar el riesgo de muerte.
Ahora, un estudio sugiere que los suplementos de vitamina E pueden ser buenas para algunos pacientes de Alzheimer después de todo. El beneficio no era mucho, pero para una enfermedad devastadora que ha demostrado ser casi impermeable al tratamiento, fue notable.
El estudio, publicado en la revista JAMA, la revista de la Asociación Médica de Estados Unidos el miércoles, encontró que más de un poco más de dos años, con dosis altas de vitamina E redujo el declive de las personas con leve a moderada enfermedad de Alzheimer por cerca de seis meses en promedio.
La vitamina E no tardó cognitivo o deterioro de la memoria, sin embargo. En cambio, parecía proteger temporalmente algo que muchos pacientes consideran especialmente valiosos: su capacidad para realizar actividades cotidianas como ponerse la ropa y alimentarse.
En comparación con los otros participantes en el estudio, las personas que tomaron la vitamina E también requieren unas dos horas menos de ayuda de los cuidadores por día, dijeron los investigadores.
"¿Es realmente va a alterar dramáticamente las vidas de los pacientes de Alzheimer? Eso es claro ", dijo el doctor Scott Small, director del Centro de Investigación de la Universidad de Columbia de Alzheimer La enfermedad, que no participó en el estudio. "Pero podría mejorar la capacidad del paciente para bañarse y vestirse por sí mismos."

Cabe destacar que en este estudio, con dosis altas de vitamina E parece segura. Muchos médicos habían dejado de sugerir a los pacientes de Alzheimer después de un análisis de 2005 sugirió que las dosis altas pueden aumentar el riesgo de mortalidad . Ese análisis se centró en el efecto de la vitamina E en pacientes con diversas enfermedades, no sólo la enfermedad de Alzheimer.
"Estábamos preocupados por la seguridad, y no hemos encontrado un problema de seguridad", dijo el Dr. Maurice Dysken, profesor de psiquiatría en la Universidad de Minnesota, quien dirigió el estudio.
Aún así, los expertos, incluidos los autores, dijo que el nuevo estudio no significa que las dosis altas de vitamina E debe ser tomada por todas las personas con demencia o todo el mundo con la esperanza de prevenirlo. El estudio encontró un beneficio sólo en personas con insuficiencia renal leve a moderada la enfermedad de Alzheimer, un resultado que se hace eco de la investigación en 1997, lo que demuestra que la vitamina E podría retrasar el declive funcional de unos siete meses en personas con enfermedad de Alzheimer  moderadamente grave.
Sin embargo, otros estudios han encontrado que la vitamina E no pudo retrasar la demencia en personas sin síntomas o con deterioro cognitivo leve, que pueden preceder  la enfermedad de Alzheimer.
"Estaba frío como piedra  en el juicio MCI", dijo el líder de ese estudio, el doctor Ronald Petersen, director del Centro de Alzheimer de la Clínica Mayo."No podría haber encontrado una mayor correspondencia con el placebo."
Dr. Denis Evans, profesor de medicina interna en la Universidad de Rush, que escribió un editorial que acompaña al estudio, advirtió en contra de la extrapolación de los resultados a nadie sin leve a moderada enfermedad de Alzheimer.
"¿Significa esto que todos los que no quieren desarrollar la enfermedad de Alzheimer debe salir corriendo a comprar una botella de la vitamina E?", Dijo. "Oh, por favor, no lo hagas."
El estudio incluyó a 613 veteranos, en su mayoría hombres, de 14 Departamento de Asuntos de Veteranos de los hospitales de todo el país. Los veteranos ya estaban tomando drogas como Aricept de leve a moderada la enfermedad de Alzheimer. Un grupo recibió 2000 UI de vitamina E al día, muy superior a la cantidad disponible en un suplemento típico. Otros grupos recibieron memantina (un fármaco utilizado en la demencia medicamentos como Namenda), vitamina E más memantina o un placebo.
"Lo que esperábamos era que la memantina tendría beneficios, la vitamina E podría tener un beneficio, y combinado tendría el doble efecto", dijo el Dr. Dysken. Eso no sucedió.
Sólo vitamina E mostró un efecto estadísticamente significativo. Memantina no era mejor que el placebo en la prevención del deterioro y, de forma inexplicable, la combinación de memantina y vitamina E tampoco funcionó.
Hubo otros resultados confusos. Mientras que la vitamina E ayudó a las personas conservan su capacidad para realizar las funciones diarias más, que no frenó significativamente su deterioro cognitivo, la característica definitoria de la enfermedad de Alzheimer.
"Eso se encontraron diferencias en las medidas funcionales y no a la medida cognitiva da una pausa," dijo el Dr. Petersen.
Algunos estudios se han centrado más en las medidas de función que en las puntuaciones cognitivas debido a la capacidad de mantener la rutina diaria puede ser más importante para los pacientes y sus familias. Habilidades funcionales disminuyen para una amplia variedad de razones relacionadas con el envejecimiento, y no necesariamente a la enfermedad de Alzheimer, señaló el Dr. Evans. La mayoría de los expertos dicen que un tratamiento realmente eficaz de Alzheimer va a mejorar la función y la cognición.
El nuevo estudio también pone de relieve la complejidad de la enfermedad de Alzheimer. Los expertos no pudieron explicar por qué la vitamina E podría funcionar en totalmente desarrollado la enfermedad de Alzheimer, por ejemplo, pero no antes. En muchas enfermedades, tratamientos alivian los síntomas en las primeras etapas, pero pierden eficacia como enfermedades fortalecen.
Dr. Evans y otros dijeron que los médicos ahora deben considerar discutir los suplementos de vitamina E en pacientes con insuficiencia renal leve a moderada enfermedad de Alzheimer. Pero, dijo el Dr. Evans, "2000 IU es mucho, y yo no lo recomendaría a menos que haya algún tipo de supervisión" por un médico.
Dr. Small dijo que si bien no sería "torcer el brazo del paciente para tomar la vitamina E, en ausencia de cualquier otra cosa que es espectacular, sin duda levantaría esto con los pacientes."
Dr. Petersen dijo que podría mencionar que después de probar los otros tratamientos que recomienda.
"No es un slam-dunk, no es un jonrón", dijo. "Lo hace dar cierta credibilidad a la idea de que altas dosis de vitamina E podría estar haciendo algo. Se da a los médicos y pacientes una opción de usar cuando la enfermedad progresa. "