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lunes, 28 de noviembre de 2016

El tratamiento con una única proteína protege de la pérdida de la memoria en el alzhéimer

El aumento de la actividad de la cinasa  ayudó a evitar la pérdida de memoria en un modelo animal de enfermedad de Alzheimer



El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa, es decir, ocasionada por la destrucción progresiva de las neuronas cerebrales. Y esta destrucción, según han sugerido numerosas investigaciones, se produce básicamente por la acumulación en el cerebro de ovillos neurofibrilares de proteína tau y de placas de beta-amiloide y, altamente tóxicos para las neuronas. Sin embargo, aún se desconoce por qué y cómo se desarrollan estos ovillos y placas, lo que ha imposibilitado que contemos con tratamientos eficaces frente a la enfermedad. De ahí la importancia de un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sídney (Australia), en el que se describe la relación de las placas y ovillos y su función, así como que la corrección del déficit de una única proteína que se pierde durante el desarrollo del alzhéimer basta para proteger de la pérdida de la memoria típica de la enfermedad.

Como explica Lars Ittner, director de esta investigación publicada en la revista «Science», «nuestro trabajo ha cambiado completamente nuestra comprensión sobre lo que ocurre en el cerebro durante el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer».

No es como se creía

La proteína beta-amiloide cumple numerosas funciones básicas en el organismo. El problema es que cuando adquieren una estructura errónea, estas proteínas se adhieren entre 

sí formando fibras que, a su vez, se agregarán en oligómeros y placas de beta-amiloide, que junto a los ovillos neurofibrilares de proteína tau provocan la muerte de las neuronas, atrofia cerebral y pérdida de la memoria.

Pero, ¿de dónde surgen estos ovillos neurofibrilares? Pues son agregados que se forman por la hiperfosforilación de la proteína tau que tiene lugar durante la formación de las placas de beta-amiloide. Pero como muestra el nuevo estudio, llevado a cabo tanto con modelos animales –ratones– como con muestras cerebrales de pacientes humanos con alzhéimer, estos ovillos no tienen un efecto neurodegenerativo, sino que se forman para proteger a las neuronas de la toxicidad de las placas.

Como refiere el Lars Ittner, «las placas de beta-amiloide inducen toxicidad en las neuronas

pero el primer objetivo de la fosforilación de la proteína tau es, en realidad, disminuir esta toxicidad. Se trata de una visión totalmente novedosa: la razón por la que la proteína tau se ve modificada es para proteger a las neuronas del daño».

Entonces, ¿por qué se produce el deterioro cognitivo? Pues porque las placas acaban superando la protección de los ovillos, que finalmente se acaba perdiendo. Y a partir de aquí, los niveles de toxicidad, dado que no son contrarrestados, son tan elevados que las neuronas acaban muriendo.

Con una única proteína

Es más; el estudio también ha permitido identificar una proteína, la 'cinasa p38γ', que participa en la fosforilación de la proteína tau e interfiere con la toxicidad generada por las placas de beta-amiloide.
Como indica el director de la investigación, «nuestros resultados muestran que la cinasa p38γ, que en un principio tiene una función protectora, se desvanece en las primeras fases de la enfermedad de los cerebros de los pacientes con alzhéimer, lo que sugiere una pérdida de protección».
Entonces, ¿qué pasaría si se lograra corregir esta 'desaparición' de la cinasa p38γ? Pues para hallarlo, los autores llevaron a cabo un experimento con un modelo animal –ratones– al que administraron la proteína. Y los resultados fueron mucho, pero que mucho mejores de lo esperado.
Como concluye Lars Ittner, «en nuestro trabajo reintroducimos la cinasa p38γ y aumentamos su actividad. Y lo que vimos es que podría prevenir la pérdida de memoria, por lo que tiene un potencial terapéutico muy real. Si podemos de estimular la actividad de esta proteína, entonces podríamos ser capaces de ralentizar e, incluso, de detener la progresión de la enfermedad de Alzheimer».

Fuente: abc.es





miércoles, 12 de octubre de 2016

Una proteína del cerebro podría aliviar los síntomas del Alzheimer

Diez síntomas para detectar el Alzheimer Investigadores del Instituto Salk en Estados Unidos han observado que al elevar los niveles de neoregulina-1, una proteína común en el cerebro, disminuye un marcador del Alzheimer y se alivian los rasgos característicos de la demencia.




Esta proteína tiene muchas formas y funciones en el cerebro, ya es un objetivo potencial para trastornos tales como la enfermedad de Parkinson, esclerosis lateral amiotrófica y la esquizofrenia.
"Neurregulina-1 tiene un amplio potencial terapéutico, pero de manera mecánica, todavía estamos aprendiendo acerca de cómo funciona", ha explciado el investigador principal del estudio Kuo-Fen Lee, profesor en los laboratorios de la Fundación Clayton del Instituto Salk de Biología Péptidos y titular de la Helen McLoraine Cátedra de Neurobiología Molecular.

"Hemos demostrado que promueve el metabolismo de las placas cerebrales características de la enfermedad de Alzheimer", ha añadido.
Con anterioridad, los investigadores han demostrado que el tratamiento con neuregulina-1 amortigua los niveles de la proteína precursora amiloide, una molécula que genera beta amiloide, que agrega y forma placas en los cerebros de pacientes de Alzheimer. Otros estudios sugieren que la neurregulina-1 podría proteger a las neuronas del daño causado por la obstrucción del flujo sanguíneo.

PROMETEDORES RESULTADOS
En el nuevo estudio, el equipo de Lee prueba esta idea en un modelo de ratón de la enfermedad de Alzheimer, elevando los niveles de una de las dos formas de neoregulina-1 en el hipocampo, un área del cerebro responsable del aprendizaje y la memoria. Ambas formas de la proteína parecían mejorar el rendimiento en una prueba de memoria espacial en los modelos.

Además, los niveles de marcadores celulares de la enfermedad - incluyendo los niveles de beta amiloide y placas - eran notablemente menor en los ratones con más neoregulina-1 en comparación con los controles.
La investigación sugiere que la neoregulina-1 eleva los niveles de una enzima llamada neprilisina, que parece degradar la beta-amiloide. Pero esta no es probablemente no es el único beneficio de la neoregulina-1, por eso el grupo está explorando otras posibles mecanismos - por ejemplo, si la proteína mejora la señalización entre las neuronas, que se ven afectada en el Alzheimer - dice el primer autor del estudio Jiqing Xu, investigador asociado en el grupo de Lee.

SE BUSCA TRATAMIENTO CON EUREGULINA-1
Actualmente no existe un tratamiento con neuregulina-1, a pesar de que se está explorando en ensayos clínicos como un tratamiento potencial para la insuficiencia cardíaca crónica y la enfermedad de Parkinson. Una ventaja de la neuregulina-1 como potencial fármaco es que puede cruzar la barrera hematoencefálica, lo que significa que se podría administrar relativamente no invasiva a pesar de que la eficiencia no está claro.


Fuente: lasexta.com/