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viernes, 9 de septiembre de 2016

El Alzheimer podría estar provocado por hongos


El alzheimer podría estar provocado por hongos




El Alzheimer podría estar provocado por hongos, según un estudio liderado por investigadores del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, centro mixto formado por la Universidad Autónoma de Madrid y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

El equipo de científicos ha encontrado elementos característicos de los hongos, como hifas y levaduras, en muestras de cerebros de pacientes fallecidos que habían sido diagnosticados de Alzheimer.
La investigación se ha publicado en Scientific Reports y se ha realizado con muestras de 14 personas fallecidas por esta enfermedad, relató a Luis Carrasco, catedrático de microbiología y líder de esta investigación. "Lo que nosotros hemos visto es que en distintas regiones del cerebro de fallecidos con Alzheimer se observan hongos, en todos los casos analizados, mientras que en las muestras de personas control que no han fallecido por este mal no aparecen estos hongos", señaló.
Los investigadores localizaron restos de hongos a través de inmunofluorescencia, una técnica que utiliza un anticuerpo que unido químicamente a una sustancia fluorescente marca o señala -en este caso- las proteínas fúngicas, explicó el científico.
Para descubrir las especies de hongos, los investigadores extrajeron ADN de muestras cerebrales de un paciente con Alzheimer y aplicaron la técnica PCR, que posibilita la amplificación de fragmentos de ADN y supone obtener en un laboratorio gran número de copias partiendo de un mínimo, para determinar fácilmente las especies fúngicas.
Así, identificaron la presencia de especies como 'Cladosporium spp', 'Phoma', 'Malassezia spp' y distintas especies de 'Candida'.
En la investigación publicada solo se analiza los tipos de hongos en un solo paciente. No obstante, el equipo de Carrasco ya tiene más muestras estudiadas con estas técnicas.
"Todo apunta a que en las muestras de cerebro de personas fallecidas por Alzheimer aparecen un gran número de especies, entre 10 y 15, y que estas no están repartidas en el cerebro de manera homogénea. Mirando distintas regiones del cerebro vemos distintas especies de hongos", añadió. Esto podría explicar las variaciones que existen en cuanto a la gravedad y evolución de los síntomas de la enfermedad.
¿Y cómo llegan los hongos hasta el cerebro? Se sabe que el cerebro puede estar infectado por virus, bacterias, hongos, protozoos o gusanos; al cerebro pueden llegar todo tipo de infecciones, recordó Carrasco, quien añadió que una vez en el torrente sanguíneo se pueden diseminar a distintos órganos.
Esto puede ser posible a lo largo de muchos años y en función de distintos factores, como una bajada en el sistema inmune, el tipo de dieta, etc. "Esto no significa que las personas que tienen micosis en mucosas o en la piel vayan a tener Alzheimer, ya que la inmunidad innata es la primera barrera para impedir que estas infecciones pasen al resto del cuerpo".
En este trabajo se propone que el origen del Alzheimer puede estar en los hongos. "Mostramos una evidencia a favor de esta causa", según Carrasco, quien no obstante puntualizó que hay que seguir investigando para averiguar si es la causa y la única
Para ello, continuó, otros grupos de científicos deben investigar en esta dirección y, si se corrobora en distintos laboratorios, se podría en un futuro hacer un ensayo clínico.
No es la primera vez que este grupo asocia el Alzheimer con los hongos (en el 2014 publicaron otro trabajo con la misma conclusión). Asimismo, otra investigación ya había relacionado a las especies fúngicas con la esclerosis lateral amiotrófica. 
Fuentes: EFE
                 lavanguardia.com

lunes, 31 de marzo de 2014

Vinculan la enfermedad del Alzhéimer con infecciones por hongos

Aunque la enfermedad de Alzheimer se describió hace más de un siglo, en la actualidad todavía no se conocen con certeza las causas que inducen este mal neurológico, que padecía el recientemente fallecido Adolfo Suárez. En los casos en los que la enfermedad se desarrolla de forma “esporádica” y no por mutaciones en los genes, que suponen el 99 por ciento del total, las últimas investigaciones apuntaban hacia los agentes infecciosos como desencadenantes primigenios de la muerte neuronal. Un nuevo estudio dirigido por la Universidad Autónoma de Madrid ahonda en la misma dirección, al situar las invasiones de hongos del sistema central como posibles factores vinculados a la aparición del deterioro cognitivo, la demencia y la deficiencia vascular propios del Alzhéimer.
 
El equipo de investigadores, pertenecientes al Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), al centro mixto UAM-CSIC, y al Instituto de Salud Carlos III, ya había demostrado la existencia de infecciones por hongos en pacientes con enfermedades neurológicas, como algunas retinopatías o la esclerosis múltiple. En esta ocasión, los científicos detectaron unos elevados niveles de proteínas y polisacáridos de origen fúngico en la sangre de pacientes de Alzhéimer. A través del exhaustivo análisis de muestras cerebrales de enfermos fallecidos, el equipo confirmó la presencia de micosis diseminadas por el sistema nervioso central y la coexistencia de diversas especies de hongos en un mismo paciente, aunque esto último variaba en función de la fase de desarrollo de la enfermedad.
 
Los seres humanos sufrimos con relativa frecuencia micosis (infecciones provocadas por hongos, como la tiña o los hongos que se contagian en las piscinas) que sólo provocan una molestia o un problema estético, y se pueden tratar de manera eficaz. Sin embargo, existen también ciertos tipos de micosis que se producen en enfermos inmunodeficientes y que pueden derivar, como parecen sugerir las investigaciones, en graves trastornos neurodegenerativos.
 
A pesar de estas importantes evidencias, hoy por hoy no contamos con datos suficientes para determinar el origen de esta letal enfermedad, hermanada con el cáncer. No obstante, los últimos ensayos clínicos parecen propiciar la detección del trastorno mucho antes de los primeros síntomas, lo que no nos conduce hacia su prevención pero sí al tratamiento de sus efectos y a su deseada curación.