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domingo, 18 de diciembre de 2016

Lo último del ‘bio-hacking’: chips neuronales para acabar con el Alzheimer

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El emprendimiento tecnológico empieza a inclinarse por la ciencia. La última innovación de una satrtup son chips neurológicos para corregir daños cerebrales como el Alzheimer.
De un tiempo a esta parte se percibe desde Silicon Valley una corriente de innovación que apuesta por la tecnología al servicio de la salud y el bienestar del ser humano.
Se trata del 'bio-hacking' y uno de sus precursores es elemprendedor tecnológico Bryan Johnson, que está diseñando un microchip que puede instalarse en el cerebro para corregir daños neuronales provocados por enfermedades como el Alzheimer.
Es un proyecto nuevo de su startup Kernel, compañía de ' Human Intelligence' con la que pretende mejorar el potencial del cerebro para aproximarlo a la "perfección" de las máquinas.
Este nuevo proyecto permite instalar estos chips, llamados también neuroprótesis, en cerebros que presenten daños neuronales causados por accidentes cerebrovasculares, el Alzheimer o conmociones cerebrales. La idea es que también puedan aumentar la inteligencia, la memoria y otras funciones cognitiva.
Estos chips implantados intentan replicar la forma en que las células del cerebro se comunican entre sí. Un cerebro sano convierte las situaciones presentes desde la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo a través de señales eléctricas. Éstas disparan un código específico único para cada persona, asemejándose a un comando de software.

Alzhup, la aplicación española para combatir el Alzheimer

Se basa en los avances del ingeniero biomédico Theodore Berger, quien durante 20 años ha estado trabajando en la construcción de una neuroprótesis para ayudar a las personas con demencia senil, contusiones y lesiones cerebrales y pacientes con Alzheimer.
El 'bio-hacking', a medio camino entre la ciencia tradicional y la ciencia ficción, se sustenta en la idea de que es posible diseñar y programar el cuerpo humano como lo haríamos con un software. Son varias las startups que están encabezando este movimiento, como por ejemplo Thync, una empresa que diseña auriculares que mandan impulsos eléctricos que alteran el estado anímico cerebral, o Nootrobox, dedicada a la producción de componentse que mejoran la capacidad cognitiva combinando cafeína con ingrediente activos del té.
Un motivo que explicaría esta inclinación del emprendimiento tecnológico estadounidense hacia la ciencia es el recorte que ha sufrido la financiación público en investigación científica. Además, es una evidencia que hasta hace nada había muchos problemas biológicos y de salud que representaban un reto y que ahora, gracias a la computación y el Big Data, es posible resolver en mucho menos tiempo.

La ciencia consigue resolver el misterio del deja vú

El sueño mayor, casi inalcanzable, de esta corriente tecno-científca es lograr desafiar a la muerte y la decadencia del hombre cuando éste llega a sus últimos años de vida. Aunque más allá de quimeras, habrá que ver si los grandes fondos de capital riesgo e inversores apuestan por startups que ofrecen soluciones para el gran público o que sólo puedan permitirse unos pocos.
Fuente: ticbeat.com





viernes, 11 de noviembre de 2016

La importancia de seguir las pistas que predicen el Alzheimer



Diferentes investigaciones han demostrado la efectividad de determinados biomarcadores –indicadores del organismo que están alterados cuando existe una patología– para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer. Un estudio en el que participa la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha analizado cuáles de ellos son los más importantes a la hora de predecir esta dolencia neurodegenerativa.

"Algunos test neuropsicológicos, el volumen del hipocampo y la actividad magnética cerebral tienen una capacidad muy alta para predecir el desarrollo del alzhéimer en dos años, desde una fase de deterioro cognitivo leve, con un 100% de sensibilidad y un 94,7% de especificidad", afirma María Eugenia López, investigadora del Laboratorio de Neurociencia Computacional y Cognitiva de la UCM y autora principal del estudio.
Durante dos años, los científicos realizaron un seguimiento a 33 pacientes con deterioro cognitivo leve del Hospital Universitario San Carlos (Madrid). A todos ellos les sometieron a distintas pruebas y evaluaron su estado clínico cada seis meses. La edad oscilaba entre los 65 y 85 años.
Los participantes fueron divididos en dos grupos en función de su estado cognitivo: el estable, formado por 21 participantes que seguían con el diagnóstico de deterioro cognitivo leve tras dos años de seguimiento, y el progresivo, compuesto por 12 personas que reunieron los síntomas de una posible enfermedad de Alzheimer a lo largo del período de estudio.
Los biomarcadores que resultaron ser menos relevantes a la hora de predecir la enfermedad fueron las variables genéticas (el genotipo APOE4, relacionado con el riesgo de aparición de la dolencia) y la reserva cognitiva (medida según el nivel educativo y el tipo de actividad laboral del paciente).
El proceso de la enfermedad
"Es necesario tener marcadores lo más precisos posible porque van a proporcionar información esencial tanto en el diagnóstico como en la predicción de la enfermedad", afirma López.
El estudio, publicado en Journal of Alzheimer's Disease y en el que también ha participado la Universidad de las Islas Baleares, es uno de los pocos que incluye la magnetoencefalografía (MEG) como herramienta para obtener información precisa sobre la actividad cerebral.

"Es verdad que se necesitarían más estudios de progresión, pero somos uno de los pocos grupos en el mundo que estudiamos los patrones de actividad magnética cerebral en envejecimiento tanto sano como patológico", destaca la investigadora.
El equipo estudia el alzhéimer como un proceso, que parte del envejecimiento san, para pasar por las quejas subjetivas de memoria, el deterioro cognitivo leve y finalmente, la aparición de la enfermedad. "Tratamos de ver qué cambios se van sucediendo de una etapa a otra para poder hacer predicciones", mantiene López.
Fuente:  qmayor.com