lunes, 1 de agosto de 2016

9 factores de riesgo que podemos modificar para evitar el alzhéimer


 

Los estrógenos, las estatinas (fármacos para reducir el colesterol), los antihipertensivos, la vitamina C y E o el café son algunos de los factores que, según un informe que se publica en «Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry», podrían protegernos frente a la enfermedad de Alzheimer.
Se trata de una exhaustiva revisión de los casi 17.000 estudios publicados en inglés entre 1968 y 2014 sobre este enfermedad, de los que 323 analizan los 93 posibles factores de riesgo diferentes de la enfermedad y en los que se ha revisado a más 5000 personas.
Sus conclusiones son claras: existen nueve factores de riesgo potencialmente modificables que pueden contribuir a un máximo de dos tercios de los casos de enfermedad de Alzheimer en todo el mundo: obesidad, tabaquismo (en la población asiática), estrechamiento de la arteria carótida, diabetes tipo 2 (en la población asiática), bajo nivel educativo, los altos niveles de homocisteína, la depresión, la hipertensión arterial y la fragilidad de cada individuo.
El informe muestra la complejidad de la enfermedad de Alzheimer y que en su promoción intervienne muchos y variados factores de riesgo. Sin embargo, los investigadores sugieren que las estrategias de prevención dirigidas a la dieta, al consumo de drogas, la salud mental, la presencia previa de enfermedades y el estilo de vida en general pueden ayudar a evitar la demencia.
La revisión muestra asimismo que existen una serie de factores que poseen un nivel de grado 1 de evidencia en cuanto a su efecto protector: las hormonas femeninas (estrógeno), las estatinas, los medicamentos para bajar la presión arterial y los antiinflamatorios (AINE), el folato, las vitaminas C y E, y el consumo de café.
Los datos también confirman que hay una fuerte asociación entre los niveles altos de homocisteína -aminoácidos fabricado por el cuerpo- y la depresión y un mayor riesgo de desarrollar alzhéimer. Otros factores que también pueden favorecer esta devastadora patología, según el trabajo, son: el estrechamiento de la arteria carótida, la presión arterial, alta y baja, y la diabetes tipo 2 (especialmente entre la población asiática), los antecedentes de artritis, enfermedades del corazón, síndrome metabólico y cáncer.
Los investigadores también ha observado que algunos factores parecían estar vinculados al riesgo dependiendo de la edad y del origen étnico. Por ejemplo, un índice de masa corporal (IMC) alto o bajo durante la mediana edad sumado a un bajo nivel educativo se asocia con mayor riesgo de alzhéimer, mientras que un IMC alto a una mayor edad, una higiene del cerebro, tabaquismo (excluyendo la población asiática), el consumo moderado de alcohol y el estrés se asocia con menor riesgo.
Impacto poblacional
Y para determinar el impacto de estos nueve factores de riesgo sobre el riesgo individual, los expertos emplearon un modelo matemático que determinaba el riesgo atribuible poblacional (PAR). Así calcularon que estos nueve factores, todos ellos potencialmente modificables, contribuyen a alrededor de dos tercios de los casos de alzhéimer en el mundo.
Aunque los expertos advierten que se trata de un estudio observacional y no hay conclusiones definitivas de las que se pueda extraer una relación causa-efecto, sugieren que las estrategias de prevención basadas en la alimentación uso de fármacos, la química corporal, salud mental, la enfermedad subyacente y el estilo de vida pueden ayudar a frenar el número de nuevo casos de alzhéimer.


viernes, 29 de julio de 2016

El alzheimer: Una amenaza en la edad avanzada


 

La lentitud y los olvidos frecuentes en la memoria más reciente, son tan sólo algunos síntomas que se convierten en discapacidades que impiden al paciente llevar una vida plena y normal. 
La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia entre las personas mayores, por su complejidad y la necesidad de encontrar tratamientos terapéuticos que mejoren la condición y calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad es que es una de las patologías más estudiada en el mundo desde hace 100 años.
La especialista en Psicología Clínica y Neuropsicología, Sandra Crespo, define el Alzheimer como una entidad diferente al envejecimiento normal. “Con el paso de los años es normal que se enlentezca la velocidad de procesamiento de información y haya ciertas fallas en la memoria episódica, sin embargo, si estas fallas de memoria y trastornos conductuales son tan graves que limitan el funcionamiento independiente de la persona, requiriendo de la supervisión y apoyo para poder sobrevivir, entonces sí pudiéramos estar hablando del Alzheimer como diagnóstico final”.
En cuanto a sus síntomas, Crespo explicó que el Alzheimer en su forma típica se caracteriza por un deterioro lentamente progresivo, que suele comenzar con pérdida de la memoria y se le van sumando otras fallas de manera paulatina, tales como el déficit de atención, limitación en la visoconstrucción, el juicio, el cálculo, el lenguaje, entre otros.
Al ser una enfermedad degenerativa, es muy común que el Alzheimer se presente después de los 65 años de edad, en la etapa senil. Aun así, según Crespo, no debe descartarse su aparición en las etapas pre-seniles. Como en toda patología es necesario que el diagnóstico sea dado por el médico especialista, éste realizará las pruebas necesarias para determinar si la persona padece o no de Alzheimer.
Basada en lo que se reporta en consulta, para la especialista en neuropsicología existe una mayor prevalencia en mujeres que en hombres. Sin embargo, esta leve diferencia puede deberse a aspectos relacionados con el comportamiento socio cultural del género femenino, más que a una mayor predisposición genética porque las mujeres tienen una esperanza de vida mayor, los hombres suelen presentar menos quejas o resistirse más a buscar ayuda, entre otros aspectos.
Tratamiento terapéutico y neuropsicológico
Lo mejor para estos pacientes es que tengan al lado a alguien que los apoye y les preste toda la colaboración. En este sentido, la especialista señala que el mejor tratamiento que puede recibir un paciente con Alzheimer “es el buen trato de sus familiares, ya que de esto va a depender que el paciente esté estable anímicamente, evitando los síntomas psicológicos y conductuales como ansiedad, depresión, agitación, que pueden acompañar la enfermedad,”.
Por otro lado, la especialista explicó que existen opciones de tratamiento farmacológico que deben ser indicados y supervisados solo por el médico tratante, como por ejemplo la Memantina (molécula que actúa sobre el sistema glutamatérgico, mediante el bloqueo de los receptores NMDA de glutamato) que puede retrasar la progresión de la enfermedad en las fases leves hasta moderadas de la demencia.
No obstante, la especialista reiteró que los tratamientos no farmacológicos que incluyen dieta, ejercicio, rehabilitación cognitiva, grupos de apoyo, terapia ocupacional, entre otros, son fundamentales para mejorar la calidad de vida del paciente, promoviendo su independencia el mayor tiempo posible y logrando armonía en el entorno familiar, con el fin de controlar los síntomas psicológicos y conductuales que pudieran desencadenarse.
Para finalizar, Crespo indicó que para cuidar bien del paciente con Alzheimer, lo primero que hay que hacer es aceptar la enfermedad. “Si aceptamos que lo que nos está pasando es una experiencia de vida, no algo malo o catastrófico, vamos a estar en mejor disposición para un cuidado amable, armonioso y amoroso que es lo que requieren nuestros pacientes”, concluyó

Fuente: lamanana.com.ve


miércoles, 27 de julio de 2016

Vida Saludable con la Enfermedad de Alzheimer


  

La combinación del estímulo social, mental y físico es la mejor medicina para una vida saludable. Por lo tanto, incluso después de un diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer, las actividades placenteras deben continuarse y modificarse según sea necesario. El ejercicio regular y una dieta nutritiva también son importantes y pueden ayudar a sobrellevar mejor el impacto de este trastorno.

Mantenga su mente activa

La evidencia preliminar sugiere que mantenerse mentalmente activo puede estar asociado con la preservación de la función cognitiva. Los niños y adultos jóvenes desarrollan las “reservas” del cerebro por medio de la lectura y realizar desafíos mentales, y los adultos mayores pueden seguir desarrollando estas conexiones del cerebro mediante actividades estimulantes. De hecho, el desarrollo de estas reservas cognitivas es un proceso permanente que dura toda la vida en el que algunas células nerviosas (neuronas) se forman, algunas mueren, y otras se interconectan.
Para mantener su mente activa y ayudar a prevenir el deterioro cognitivo, usted puede implementar:
  • Leer libros, revistas y periódicos
  • Escribir y mantener correspondencia vía correo postal o electrónico
  • Leer progresivamente libros cada vez más desafiantes (difíciles)
  • Jardinería
  • Aprender un instrumento musical
  • Estudiar un nuevo idioma
  • Crear arte
  • Jugar juegos de mesa y juegos de cartas, ajedrez, crucigramas, rompecabezas, juegos de palabras y juegos de video
  • Visitar museos
  • Asistir a obras de teatro
  • Descubrir otras formas nuevas para llevar a cabo las rutinas
La mayoría de estas actividades tienen el beneficio adicional de mantener e incrementar el contacto social con amigos y familiares.

Ejercicio

El cerebro también se beneficia enormemente por el aumento de la circulación sanguínea provocada y prolongada por la actividad física regular. Asegúrese de consultar cualquier plan de ejercicio con su proveedor de atención médica, para que un programa de ejercicios adecuado se pueda adaptar a sus necesidades específicas.
El ejercicio mejora la totalidad de la condición física y mental, y la salud emocional. El ejercicio es excelente para:
  • Liberar el estrés
  • Mantener un peso saludable
  • Aumentar la flexibilidad mediante el uso de una combinación de ejercicio aeróbico, entrenamiento de fuerza, y otras actividades.
Se recomienda una combinación de ejercicio aeróbico, entrenamiento de fuerza, y la actividad para aumentar la flexibilidad.

Dieta

Consumir una dieta rica en granos enteros, frutas y verduras y baja en azúcar y grasa puede reducir la incidencia de muchas enfermedades crónicas. Los investigadores continúan estudiando si estas modificaciones en la dieta son también aplicables a la enfermedad de Alzheimer.
Además su dieta debería:
  • Ser baja en grasas saturadas y azúcar añadida
  • Contener ácidos grasos omega-3 que incluye los siguientes alimentos :
    • "Pescado “graso” como el atún y el salmón
    • Nueces y semillas
    • Ciertos aceites como el de canola y oliva
  • Ser rica en antioxidantes (como las vitaminas C y E, luteína, y zeaxantina) que se encuentran en los siguientes alimentos : 
    • Verduras de hoja verde (por ejemplo, espinacas)
    • Verduras crucíferas (por ejemplo, el brócoli y la coliflor)
    • Bayas
    • Tomates
    • Uvas rojas
    • Zanahorias
Sustituir los aceites de origen animal y aceite vegetal por el aceite de oliva virgen extra también puede ser un buen hábito para adoptar. De acuerdo con investigaciones recientes, no sólo el aceite de oliva virgen extra es un alimento saludable en general, sino que también puede ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer.

Fuente:  brightfocus.org

lunes, 25 de julio de 2016

El parche de estrógeno para postmenopáusicas reduce el riesgo de Alzheimer


Las mujeres con parche de estrógeno revelaron menor formación de amiloides 

 Las mujeres más beneficiadas fueron aquellas con mayor riesgo genético de padecer la enfermedad neurológica.
 A veces ocurre que descubren que un medicamento ayuda, también, con otras enfermedades para las que no había sido diseñado. Este parece ser el caso del parche de estrógeno que se aplica a mujeres que inician la postmenopausia
Un estudio realizado por científicos de Clínica Mayo y publicado en Journal of Alzheimer’s Disease demostró que las mujeres que acaban de entrar en la etapa posmenopáusica y recibieron estrógeno mediante un parche colocado en la piel mostraron menos depósitos de beta-amiloides, esas placas pegajosas que se encuentran en el cerebro de las personas con Alzheimer y que dañan sus neuronas.
En el estudio, las mujeres con los niveles más bajos de depósitos de amiloides eran las que tenían el APOE e4, un tipo del gen más común que se relaciona con la enfermedad de Alzheimer de aparición tardía.
“Las mujeres con APOE e4 que tienen mayor riesgo genético para la enfermedad de Alzheimer fueron quienes se beneficiaron particularmente de esta terapia”, añadió.
La definición de menopausia es que ocurre 12 meses después del último período menstrual de la mujer y marca el fin de los ciclos menstruales.  El rápido descenso del estrógeno puede relacionarse con el mayor riesgo femenino para el Alzheimer.
El estudio de la Iniciativa para la Salud Femenina de los Institutos Nacionales de Salud informó que la terapia hormonal para la menopausia empezada en mujeres de 65 años o más aumenta el riesgo de demencia. En cambio, el Estudio Kronos para Prevención Precoz con Estrógeno, realizado en varios centros, probó la hipótesis de que las mujeres sanas y más jóvenes responden más favorablemente a la terapia hormonal para la menopausia. 
El estudio de Clínica Mayo usó los datos del estudio Kronos para determinar los efectos de la terapia hormonal poco después de iniciada la menopausia, en aquel período crítico de rápido agotamiento del estrógeno que ocurre durante los primeros 5 y 36 meses. Los científicos investigaron los depósitos de amiloides en el cerebro de 68 mujeres de 42 a 59 años que participaron en el ensayo Kronos durante ese período crítico. Los científicos emplearon la tomografía por emisión de positrones, también conocida como exploración por PET, para buscar depósitos de amiloides en el cerebro, tres años antes de terminar el ensayo.
De las 68 mujeres, 21 recibieron estrógeno mediante parche dérmico, 17 recibieron estrógeno oral y 30 recibieron placebo. Los depósitos de amiloides fueron menores en las mujeres a quienes se colocó el parche, comparado frente a quienes recibieron placebo, y el efecto fue más aparente en las mujeres con el genotipo APOE e4. No se asoció al tratamiento oral con menos depósitos de amiloides.
Los autores buscan financiamiento para obtener imágenes por PET de los amiloides en ocho sitios más de todo Estados Unidos donde se realizó el Estudio Kronos para Prevención Precoz con Estrógeno.

Fuente: eluniversal.com

viernes, 22 de julio de 2016

Descubren cómo se multiplican las placas del alzheimer en el cerebro



 

 Los científicos observaron que las fibrillas que se entrelazan para formar estas placas, se expanden con mayor rapidez cuando se crean proteínas sanas en su superficie
Investigadores de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, han identificado y demostrado que el mecanismo que lleva a la rápida creación de las placas amiloides en el cerebro, características de la enfermedad de Alzheimer, podría ser controlado.

La capacidad que tienen las moléculas biológicas, como el ADN, de replicarse, es la base de la vida un proceso que normalmente requiere de una maquinaria celular muy compleja. Sin embargo, algunas estructuras de proteínas son capaces de replicarse sin contar con ayuda adicional, como es el caso de las fibras de proteínas implicadas en enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer o el parkinson, detalla un estudio publicado este lunes por Nature Physics.

Esas fibrillas, conocidas como amiloides, se entrelazan y enredan unas con otras, lo que causa las llamadas placas que se producen en el cerebro de los pacientes con alzheimer.

La formación espontánea de estas primeras fibrillas de amiloide es muy lenta y suele llevar varias décadas, lo que puede explicar por qué esa enfermedad suele afecta a las personas cuando ya son ancianas.

No obstante, una vez que las fibras de proteínas están formadas, comienzan a multiplicarse y extenderse rápidamente, con un mecanismo que los científicos aún no han sido capaces de comprender.

El equipo de investigadores del departamento de Química de la Universidad de Cambridge, que empleó una combinación de simulaciones y experimentos de laboratorio, determinó que este proceso, aparentemente complicado, está gobernado por un simple mecanismo físico: la creación de proteínas sanas en la superficie de las fibrillas ya existentes.

La autora principal del estudio, Andela Saric, señaló que los resultados del estudio sugieren que "si podemos controlar la formación de proteínas sanas sobre la fibrillas, deberíamos ser capaces de limitar la agregación y expansión de las placas".

Tras el hallazgo de los científicos, se podría desarrollar una nueva técnica que permita un control en la expansión de estas estructuras, y así, lograr un tratamiento efectivo contra esta patología.  


Fuente: emol.com

miércoles, 20 de julio de 2016

La vacuna contra el Alzheimer, un paso más cerca


vacuna alzheimer 


El Alzheimer es una enfermedad cada vez más común, especialmente en los países occidentales. El 2015 se registraron más de 48 millones de casos de demencia en el mundo, con 7,5 millones diagnósticos nuevos cada año.
Para detener este incremento, un conjunto de investigadores australianos y estadounidenses ha realizado un descubrimiento que supone un gran avance y podría facilitar el desarrollo de una vacuna contra el Alzheimer.
En la investigación, publicada en el diario Nature's Scientific Reports, los científicos han realizado una formulación de una vacuna eficaz que se dirige contra las proteínas patológicas asociadas a esta enfermedad neurodegenerativa. Estas proteínas son las beta-amiloide anormales y las tau, y se encuentran en grandes cantidades en el cerebro cuando una persona tiene Alzheimer. 
La vacuna que han diseñado estos investigadores hace que sea el propio sistema inmunológico el que se haga cargo de las proteínas anormales. En palabras del profesor Nikolai Petrovsky de la compañía de investigación de vacunas australiana Vaxine Pty Ltd., "hemos diseñado una vacuna que hace que el sistema inmunológico produzca anticuerpos que actúan como camiones de aferran una proteína averiada y la remolcan fuera de la calzada". 
De acuerdo con los científicos, este tratamiento podría aplicarse tanto para prevenir el Alzheimer como para revertir las primeras etapas de la enfermedad. Por ejemplo, podría empezar a administrarse a pacientes de 50 años sanos para evitar su aparición y aplicarse también a personas con los primeros síntomas.
Si tenemos éxito en los ensayos pre-clínicos, en un período de entre tres y cinco años podríamos estar en camino de conseguir uno de los desarrollos más importantes de la historia de la medicina reciente", asegura Petrovsky
Una vez que se hayan llevado a cabo las pruebas pre-clínicas, los investigadores tienen previso probar la inmunogenicidad y eficacia de la nueva vacuna en ensayos con seres humanos.

Fuente: computerhoy.com

lunes, 18 de julio de 2016

Una variante de un gen avisa desde la infancia de un mayor riesgo de alzhéimer en el futuro


 
  La información, señala un estudio, podría servir para desarrollar formas de evitar la enfermedad o retrasar su inicio

Los investigadores han encontrado un gen asociado con la enfermedad de Alzheimer y la recuperación después de una lesión cerebral que desde la indancia parece mostrar sus efectos sobre el cerebro y la capacidad cognitiva. Se sabe que las personas portadores de la variante épsilon 4 del gen de la apolipoproteína-E son más propensas a desarrollar la enfermedad de Alzheimer que las aquellas con las otras dos variantes del gen, épsilon 2 y 3. Ahora, el estudio que se publica en «Neurology» que ha investigado estos genes genes en niños pequeños puede, señala Linda Chang, de la Universidad de Hawai en Honolulu (EE.UU.), proporcionar los primeros indicios de que podría tener un mayor «un mayor riesgo de demencia en el futuro». Además, añade, podría «ayudarnos a desarrollar formas de evitar la enfermedad o retrasar su inicio».
Los investigadores han analizado a 1.187 niños de 3 a 20 años a los que se les hicieron pruebas genéticas y escáneres cerebrales y pruebas de sus habilidades de pensamiento y memoria. Los niños no presentaban trastornos cerebrales u otros problemas que podrían afectar a su desarrollo cerebral, como la exposición prenatal a las drogas.
Cada uno de nosotros recibe una copia del gen (ε 2, 3 o 4) de cada padre, por lo que hay seis posibles variantes de genes: ε2ε2, ε3ε3, ε4ε4, ε2ε3, ε2ε4 y ε3ε4. Ahora, este trabajo ha visto que los niños con cualquier tipo de gen épsilon4 tienen diferencias en su desarrollo cerebral en comparación con los niños con formas 2 y 3 del gen, concretamente en las áreas del cerebro que a menudo se ven afectadas por la enfermedad de Alzheimer.

En concreto, en los niños con el genotipo ε2/ε4, el tamaño del hipocampo, una región del cerebro que juega un papel importante en la memoria, era aproximadamente un 5% más pequeño que el hipocampo en los niños con el genotipo más común (ε3ε3). Los niños menores de 8 años y con el genotipo ε4εn4 normalmente presentaban medidas inferiores en un escáner cerebral que muestra la integridad estructural del hipocampo.

Peores resultados

Los resultados, escriben en un comunicado, reflejan volúmenes más pequeños y una disminución más pronunciada del volumen del hipocampo en los ancianos que tienen el gen épsilon4. Además, algunos de los niños con ε4ε4 o ε4ε2 tuvieron puntuaciones más bajas en algunas de las pruebas de memoria y habilidades de pensamiento.
Además, los niños más pequeños con ε4ε4 registraron puntuaciones un 50% más bajas en las pruebas de función ejecutiva y memoria de trabajo y algunos de los niños más jóvenes con ε2ε4 tenían hasta puntuaciones un 50% más bajas en las pruebas de atención. Sin embargo, los niños mayores de 8 años con estos dos genotipos obtuvieron resultados similares y normales en comparación con los otros niños.
Entre las limitaciones del estudio, los autores señalan que se trata de una investigación transversal, lo que significa que la información es de un punto en el tiempo para cada niño y que algunas de las variantes genéticas raras, comoε4ε4 y ε2ε4 y las muestras de niños eran pequeñas.

Fuente:  abc.es/salud