viernes, 6 de noviembre de 2015

Diferencias cerebrales en jóvenes con un riesgo genético de Alzheimer


 

Los adultos jóvenes que tienen un riesgo genético más alto de enfermedad de Alzheimer podrían ya presentar diferencias en la forma en que sus cerebros manejan la navegación espacial, sugiere un pequeño estudio.
Los investigadores dijeron que es demasiado pronto para saber si las diferencias cerebrales son un precursor del Alzheimer.
“No está claro, y hay que investigarlo en más estudios”, dijo el investigador líder, el Dr. Nikolai Axmacher, del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas, en Bonn.
Y si resulta que las diferencias cerebrales sí predicen una enfermedad de Alzheimer años más tarde, esa información podría utilizarse para detectar pronto a las personas en riesgo, añadió Axmacher.
Otros investigadores dijeron que los hallazgos eran importantes, porque todo el mundo desea hallar unas señales biológicas fiables que indiquen que una persona tiene un riesgo alto de Alzheimer a una edad más avanzada.
Participaron 75 adultos jóvenes, la mitad de los cuales portaban una variante del gen APOE que se cree que aumenta el riesgo de Alzheimer.
Se estima que una de cada seis personas porta la variante, conocida como APOE4, dijo Axmacher. Tienen un riesgo tres veces más altos de Alzheimer que los que no la portan.
Los investigadores utilizaron una forma avanzada de IRM para estudiar un área del cerebro conocida como corteza entorrinal, que contiene las llamadas “células de red”. Esas células, explicó Axmacher, son importantes para la navegación espacial, una de las primeras habilidades que se ven afectadas al inicio del Alzheimer.
El resultado fue que, en promedio, los portadores de la APOE4 mostraron menos funcionamiento de las células de red durante la tarea, en comparación con los adultos jóvenes que no portaban la variante genética.
Pero ambos grupos rindieron de forma similar en la prueba.
Eso planteó la pregunta de si los portadores de la APOE4 tendían a compensar utilizando otras regiones del cerebro para navegar, anotaron los autores del estudio.
“De hecho, encontramos que cuanto menos intacto estaba el sistema de células de red, más activa [estaba] un área adyacente del cerebro, el hipocampo”, dijo Axmacher.

Fuente:  saludexpertos.co

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Investigación contra el alzhéimer con voluntarios en riesgo


La comunidad científica internacional ha dado un vuelco a la perspectiva con la que había enfocado hasta ahora sus investigaciones contra el alzhéimer. Después de 100 años de estudios y tratamientos poco fructíferos para combatir la enfermedad neurodegenerativa —según la revista Cleveland Clinic, el 99,6% de los ensayos clínicos contra el alzhéimer han fracasado—, los científicos empiezan a cambiar el enfoque de sus estudios para abordar las investigaciones desde un punto de vista más preventivo que paliativo. Así, con esta premisa surge el nuevo proyecto que han puesto en marcha 35 instituciones académicas y laboratorios de Europa con el fin de actuar en los estadios más iniciales de la enfermedad.

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El BarcelonaBeta Brain Research, el centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, será una de las instituciones que colidere esta iniciativa, conocida como Prevención Europea de la demencia de alzhéimer (EPAD, en sus siglas en inglés). El proyecto, que durará unos cinco años, buscar mejorar los resultados en la prevención de la enfermedad y conocer mejor las fases iniciales de la dolencia degenerativa. Para ello, los centros de investigación participantes pondrán en marcha un registro europeo de unos 24.000 voluntarios asintomáticos o en estadios tempranos del alzhéimer para estudiar cómo evoluciona la enfermedad. Hasta ahora, los síntomas se manifiestan entre 15 y 20 años después de que la dolencia aparezca en el cerebro.
“Se trata de hacer un registro de personas sanas que tengan riesgo de desarrollar la enfermedad. De los 24.000 voluntarios, se hará un seguimiento de unos 1.500 que participarán en un ensayo clínico para probar nuevos tratamientos”, explica el doctor José Luis Molinuevo, director científico del BarcelonaBeta. La intención es tratar preventivamente a personas en riesgo de padecer la enfermedad para retrasar la aparición de los primeros síntomas clínicos o, en el caso de los pacientes que ya presenten indicios de la enfermedad, aplazar lo máximo posible el inicio de la demencia.

Fuente: elpais.com

lunes, 2 de noviembre de 2015

Dormir de lado reduce el riesgo de Alzheimer y de Parkinson


Goma borrando un cerebro 

La forma o posición en la que dormimos podría tener efecto en nuestra salud neurológica según han encontrado en un estudio de la Universidad de Stony Brook en EEUU. Al parecer, dormir de lado o en posición lateral ayudaría a nuestro cerebro a eliminar ciertos desechos que contribuyen a aumentar el riesgo de Alzheimer y de Parkinson entre otras enfermedades.
Aunque estos resultados aún son hallazgos aislados, abren una gran vía de investigación para dilucidar cuál es la causa y qué tipo de pautas preventivas pueden darse a la población de cara a reducir el riesgo de desarrollar estas enfermedades. Aunque las conclusiones son complejas, sí que podemos sacar buenos aprendizajes de ellas. Por lo tanto veamos cómo se desarrollo el estudio…

¿Cómo se llevó a cabo el estudio?

Un equipo internacional de científicos dirigido por investigadores de la Universidad de Stony Brooke encontraron que dormir de lado ayudaba al cerebro de las ratas de su experimento a eliminar residuos químicos cerebrales a través de su sistema de limpieza (vías gymphatic).
cerebro-puzzleGracias a la Resonancia Magnética funcional los investigadores pudieron observar cómo los residuos del líquido cefalorraquídeo estaban repletos de proteínas amiloides y tau, sustancias que si se acumulan parecen estar directamente implicadas en el aumento del riesgo de Alzheimer y de Parkinson.
Así, estos análisis encontraron que el sistema cerebral de limpieza era mucho más eficiente en posición lateral que en posición supina (boca arriba) o prona (boca abajo).
Resulta curioso que, al parecer, esta posición es la más común a la hora de dormir tanto en la población humana como en la animal. De hecho, hay pocas personas que duerman boca arriba o boca abajo, por lo que parece que el uso de esa estrategia es una cuestión de adaptación natural.
Así, si bien estos hallazgos aún no han sido replicados en humanos, los resultados son prometedores, pues gracias a este descubrimiento sabemos más sobre la biología de la función reparadora del sueño y cómo podemos usarla para reducir el riesgo de Alzheimer y de Parkinson.

  


¿Qué debemos saber del Alzheimer y del Parkinson?

Dormir del lado en la camaAmbas enfermedades comparten en cierto modo una característica histopatológica: la presencia de desechos neuronales y bioquímicos en el cerebro de los afectados. No obstante, cada enfermedad es muy plural en muchos sentidos. Veamos algunos detalles sobre ellas:

La enfermedad de Alzheimer

Se estima que alrededor del 2-5% de la población mayor de 65 años presenta demencia tipo Alzheimer; este porcentaje es mucho mayor (25%) a partir de los 80 años y llega a un 30% en mayores de 90. De todas maneras, el comienzo puede darse en un rango de edad muy amplio, entre los 40 y los 90 años.
No obstante, el diagnóstico definitivo solo puede confirmarse postmortem. En las autopsias, los cerebros de las personas afectas por esta enfermedad presentan un número menor de neuronas corticales, gran cantidad de placas seniles, degeneración neurofibrilar y granulovascular y acumulación creciente de lipofuscina.
Su comienzo es insidioso y suele empezar a manifestarse tanto con alteraciones en la memoria a corto plazo como con falta de concentración y desorientación. Así, también pueden producirse cambios en la personalidad de modo que la persona se muestre apática, egoísta, descortés, maleducada, irritable, agresiva o rígida cuando en su vida había sido lo contrario.
A parte del hallazgo del estudio del que hemos hablado, debemos tener en cuenta otro tipo de factores de riesgo asociados al desarrollo de la enfermedad, pues controlarlos nos puede ayudar a retrasar e incluso evitar su aparición:
    La ventana del olvido
  • El envejecimiento es el factor de riesgo más poderoso. Aquí cabe destacar que las mujeres también tienen más probabilidad de padecer la enfermedad (quizás por su mayor esperanza de vida).
  • Los niveles elevados de colesterol o de la proteína homocisteína.
  • La diabetes.
  • Los traumatismos craneoencefálicos y el Síndrome de Down.
  • El estrés psicológico crónico.
  • Hipertensión y tabaquismo.
Asimismo, también se han identificado factores que se asocian a un menor riesgo: nivel educación alto, mantenerse física y mentalmente activo (mens sana in corpore sano) mediante la participación en actividades de ocio, práctica de ejercicio físico regular y seguir una dieta mediterránea con alto contenido en antioxidantes.
Aunque las causas son desconocidas se barajan diversas hipótesis, pero algunas no pueden evidenciarse o solo explican parte de los casos. Por ejemplo, la hipótesis genética solo da cuenta de un 5% de los casos.
Otras conjeturas se encaminan a la posible influencia de virus lentos o al déficit de acetilcolina. También se han encontrado niveles elevados y tóxicos de metales como el aluminio y el sicilio en los cerebros de estos pacientes.

La enfermedad de Parkinson y la demencia asociada

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurológica lenta y progresiva que se caracteriza por temblor, rigidez, enlentecimiento motor e inestabilidad postural.
Manos de ancianos unidasSu afectación cerebral principal es a nivel de los ganglios basales, estructura encargada del control del movimiento entre otras funciones. En las autopsias de este enfermos se encuentran signos evidentes de pérdida neuronal y del cuerpos de Lewy en la sustancia negra.
Tal es la interrelación que se da entre las demencias, que en las autopsisas de algunos afectados por la Enfermedad de Parkinson se han llegado a encontrar signos indicativos de Enfermedad de Alzheimer o de la Enfermedad de cuerpos de Lewy.
En cuanto a la enfermedad de Parkinson debemos saber que hay un 30% de casos que desarrollan demencia. Asimismo, el inicio de esta demencia suele ser tardío (a partir de los 70) y la prevalencia es mayor en hombres que en mujeres.
La demencia asociada al Parkinson se suele comenzar a manifestar por dificultades para discriminar la forma, el lugar o la posición de los objetos, dificultades para hablar con fluidez y, por supuesto, con alteraciones de memoria (en este caso puede comenzarse a olvidar tanto cómo andar en bicicleta como la conversación que se mantuvo hace 30 minutos).
Los factores de riesgo son similares a la enfermedad de Alzheimer, por lo que una vez más se evidencia lo importante que es mantener un estilo de vida saludable y un equilibrio entre nuestra salud mental y física.

Así, si bien dormir de lado no constituye aún una estrategia preventiva claramente evidenciada, no está de más que lo tengamos en cuenta a la hora de cuidarnos diariamente. Resulta asombroso cómo con este sencillo gesto podríamos estar disminuyendo el riesgo de Alzheimer y de Parkinson…

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

viernes, 30 de octubre de 2015

Si duermes y sueñas, tu cerebro previene el Alzheimer


¿Qué secretos esconde el cerebro? Emociones negativas pueden ser buenas. 

Filósofos y científicos han divagado desde el comienzo de los tiempos sobre por qué soñamos. Soñamos para “limpiar el cerebro; dormir parece ser el resultado de la liquidación activa de los subproductos de la actividad neuronal que se acumulan durante la vigilia”, aseguran investigadores de la Universidad de Rochester (EEUU) que han liderado un estudio que demuestra la naturaleza reparadora del sueño. “Creo que hemos descubierto por qué dormimos”, explica Maiken Nedergaard, autora principal del artículo, además de contar con beneficios como prevenir el Alzheimer.
Casacochecurro.com Dormir a pierna suelta cuenta desde hoy con un beneficio más. Un nuevo estudio realizado en ratones revela que durante el sueño el cerebro elimina ciertos residuos que acumula durante el día. Este hallazgo podría mejorar la comprensión de los efectos biológicos del sueño y apuntar nuevas formas de tratar los trastornos neurológicos. El nuevo trabajo, publicado en la revista Science, apunta que durante el sueño el cerebro es muy activo en la eliminación de residuos, como la proteína beta-amiloide responsable de la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurológicos.
El conocido como ‘sistema glinfático’, que fue descubierto el año pasado por los mismos investigadores, suple el papel del sistema responsable de la eliminación de residuos celulares en el resto del cuerpo –el sistema linfático–, cuya función no se extiende a este órgano.
El proceso del cerebro para limpiar residuos no era conocido hasta ahora por los científicos ya que, al observarse solo en el cerebro vivo, no ha sido posible hasta la llegada de nuevas tecnologías de imagen como la microscopía de dos fotones.
Gracias a esta técnica, los investigadores pudieron observar en ratones –cuyos cerebros son muy similares a los seres humanos– una especie de sistema de tuberías en los vasos sanguíneos del cerebro que permite al líquido cefalorraquídeo ‘lavar’ los residuos e incorporarlos al sistema circulatorio para acabar, finalmente, en el hígado, que elimina de la sangre las sustancias nocivas para el organismo. Una eliminación muy oportuna
Los científicos de Rochester comprobaron que el sistema glinfático era casi diez veces más activo durante el sueño y que, al dormir, el cerebro elimina de forma significativa más beta-amiloide.

Una de las pistas para entender que este sistema puede ser más activo durante el sueño fue el hecho de que la cantidad de energía consumida por el cerebro no disminuye drásticamente disminuirá mientras dormimos. Además, los investigadores encontraron que, durante el sueño, las células del cerebro se reducen un 60%, lo que permite que los residuos se eliminen con mayor eficacia.
Los investigadores apuntan que esta contracción crea más espacio entre las células y permite al líquido cefalorraquídeo limpiar más libremente los residuos a través del tejido cerebral. Por el contrario, cuando se está despierto las células del cerebro están más cerca, restringiendo el flujo del líquido cefalorraquídeo. “Entender exactamente cómo y cuándo el cerebro activa el sistema glinfático y limpia los residuos es un primer paso en los esfuerzos para modular este sistema y hacer que funcione de manera más eficiente”, subraya Nedergaard.
Los autores planifican futuros experimentos para evaluar el sistema de limpieza del cerebro en humanos. De hecho, “las resonancias magnéticas y las tomografías por emisión de positrones o PET ya se utilizan en la práctica clínica”, concluye. Dormir, ¿un error de la evolución?
Prácticamente todas las especies animales, desde la mosca de la fruta a la ballena franca, duermen. Sin embargo, filósofos y científicos han divagado desde el comienzo de los tiempos sobre el propósito del sueño.

Desde un punto de vista biológico, este período de latencia tiene importantes inconvenientes, sobre todo cuando los depredadores están al acecho. Por eso, los expertos sugerían que si el sueño no realiza una función biológica esencial quizás sea uno de los mayores errores de la evolución.
Es más, aunque recientes estudios han demostrado que el sueño ayuda a almacenar y consolidar los recuerdos, esos beneficios no parecen superar la vulnerabilidad que supone dormir, lo que ha llevado a los científicos a especular con una función más importante para el ciclo de sueño-vigilia.

Fuente: elcomercio.pe

miércoles, 28 de octubre de 2015

Hallan clave para detectar el Alzheimer de manera temprana


Hallan clave para detectar el Alzheimer de manera temprana 

 La ubicación espacial de personas con alto riesgo de tener la enfermedad es diferente, lo que ayudaría a predecir este mal .
Investigadores del Centro Alemán para Enfermedades Neurodegenerativas hallaron que la forma como una persona se orienta en un laberinto de realidad virtual puede ayudar a detectar el Alzheimer décadas antes de que este mal se manifieste, según una investigación publicada en la revista Science.
Según los científicos, durante la investigación, las personas con alto riesgo genético de desarrollar Alzheimer se orientaron de manera diferente al caminar por el laberinto y demostraron una reducción de funcionamiento de una célula del cerebro relacionada con la orientación espacial.
"Nuestros hallazgos pueden proporcionar un nuevo marco para la investigación preclínica de la enfermedad de Alzheimer y proporcionar una explicación neurocognitivo de la desorientación espacial en la enfermedad", señala el estudio.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron el desempeño de las personas entre 18 y 30 años en un laberinto de realidad virtual. Las personas seleccionadas tenían alto riesgo genético de desarrollar Alzheimer. El estudio destaca el hecho de que las personas que van a desarrollar el mal en el futuro ya presentan décadas antes un comportamiento diferente en relación con la orientación espacial.
"Aunque no sabemos si los jóvenes que participaron en el estudio desarrollarán definitivamente Alzheimer, identificar los cambios tempranos en el cerebro asociados con factores de riesgo genético es importante para ayudar a los investigadores a entender por qué algunas personas pueden ser más susceptibles a la enfermedad en un futuro", asegura Laura Phipps, miembro de la organización Alzheimer’s Research de Inglaterra.

Fuente: elcomercio.pe

lunes, 26 de octubre de 2015

Descubren por qué cáncer y alzhéimer son incompatibles


 

Tal y como se ha demostrado en investigaciones anteriores, existe una baja probabilidad de desarrollar de forma simultánea cáncer y alzhéimer a partir de los 60, ya que ambas son dos manifestaciones de una misma “enfermedad”: la vejez o el deterioro natural del organismo.
Hasta el momento, los científicos se habían planteado distintas hipótesis para esclarecer dicha vinculación inversa, sin resultados concluyentes. Un nuevo estudio publicado en la revista PLOS Genetics ha aportado la primera prueba fehaciente de la conexión entre tumores y enfermedades en el sistema nervioso, que subyace en la expresión opuesta de los mismos genes según se trate de un trastorno u otro.
Los investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) cotejaron los datos de la expresión genética de casi 1.700 personas procedentes de 30 estudios sobre enfermedades del sistema nervioso central como alzhéimer, párkinson y esquizofrenia, y los de trabajos sobre tres tipos de cáncer (colon, pulmón y próstata). Como resultado del análisis, encontraron un centenar de genes, entre los que destacaban PIN1, Wnt y P53, que intervenían en los dos tipos de enfermedades, aunque de forma contraria, presentando una sobreactivación o subactivación en función de si se trataba de cáncer o alzhéimer.
En el caso del gen PIN1, por ejemplo, relacionado con el proceso de plegamiento de las proteínas, su sobreexposición implicaba la aceleración del metabolismo celular vinculado con el desarrollo de tumores, pero al mismo tiempo impedía el funcionamiento normal de la proteína TAU, que desempeña un papel clave en la degeneración de las neuronas y el desarrollo del alzhéimer. “Hasta el 90% de los procesos biológicos que aparecen aumentados (acelerados por una mayor expresión de los genes) en el caso del cáncer están reprimidos en las enfermedades del sistema nervioso analizadas”, destacan los investigadores del CNIO Cesar Boullosa y Kristina Ibáñez.
Este hallazgo supone un importante avance en la identificación del nexo entre las patologías neoplásicas y neurodegenerativas, aunque queda por concretar aún el origen del comportamiento genético descrito, ya que la medicación administrada durante años podría influir también de la alteración de la expresión de los genes.

Fuente: caraotadigital


viernes, 23 de octubre de 2015

Fase avanzada del Alzheimer: 3 puntos a tener en cuenta


Fase avanzada del Alzheimer: 3 puntos a tener en cuenta en el cuidado I 

Hablamos mucho sobre el Alzheimer, pero a veces nos olvidamos que las últimas etapas también es necesario nuestro apoyo, y comprender la enfermedad en esta etapa es fundamental para el bienestar del enfermo (ver Fases y etapas del Alzheimer: tercera fase, deterioro grave)
Hemos comentado en alguna que otra ocasión que la demencia es una enfermedad crónica,  progresiva e incurable que se caracteriza por la presencia de numerosos síntomas multifactoriales y cambiantes, que generan un gran impacto emocional en el enfermo y en sus familiares y cuidadores.
Al no existir un tratamiento efectivo para evitar la progresión de la enfermedad, el tratamiento consiste, especialmente en la fase más  grave,  en el manejo de los síntomas y de los procesos intercurrentes.

Fase avanzada del Alzheimer

Aunque en la evolución de la enfermedad se hable de tres fases: leve, moderada y grave, estas fases no son compartimentos estancos;  la evolución no es completamente predecible y el pronóstico de supervivencia en la fase grave resulta muy difícil de establecer (oscila entre pocos meses y 2 años).
Las personas con demencia avanzada tienen una dependencia total para las actividades de la vida diaria (comer, vestirse, asearse…):  son incontinentes, incapaces de caminar e incluso de mantenerse sentados sin apoyos, son incapaces de comunicarse verbalmente e incluso gestualmente, son incapaces de reconocer a sus familiares y cuidadores, son incapaces de realizar una actividad con un propósito determinado y presentan complicaciones médicas graves.

Fase terminal: cuidados paliativos

La etapa final de la demencia se denomina fase terminal. En esta fase, los enfermos pueden llegar a dejar de beneficiarse del tratamiento farmacológico específico de las demencias. La atención a estos pacientes se engloba en lo que se define como cuidados paliativos. Se trata del cuidado integral y activo en busca del alivio sintomático y la prevención en lo posible de las complicaciones de la enfermedad y el mantenimiento del confort del enfermo .
En esta fase, van apareciendo una serie de problemas como la dificultad en la alimentación e hidratación (por disfagia o por negativa a la ingesta), las infecciones de repetición (alguna de las cuales posiblemente será el evento final que conduzca a la muerte), la fiebre, el estreñimiento, el dolor o la inquietud final.

3 puntos a tener en cuenta en el cuidado del enfermo

Entre los cuidados, atenciones y decisiones que es preciso afrontar ante una persona con demencia grave figuran:

  1. Elección de la ubicación más adecuada para el enfermo.
  2. Aplicar los cuidados necesarios y tomar decisiones sobre el grado de actuación ante las complicaciones
  3. Atención a la persona con demencia y a su familia en los últimos días de la vida.
A lo largo de estos días, iremos ampliando cada uno de los puntos;  para comenzar, hoy veremos el primero

Fase avanzada del Alzheimer: 3 puntos a tener en cuenta en el cuidado IIElección de la ubicación más adecuada para el enfermo:

Es necesario proporcionar unos cuidados de calidad a las personas con demencia en sus estadios finales. El primer paso es decidir en qué lugar se le pueden proporcionar dichos cuidados.
Para ello, es preciso una cuidada y amplia evaluación :

  • del momento vital del enfermo,
  • del impacto de la enfermedad y del  afrontamiento de la misma por la familia,
  • de las fuentes de estrés (dificultades económicas, problemas familiares…),
  • de las circunstancias económicas y de la red de recursos sociales (centros sociosani­tarios, trabajadores sociales…)
Las necesidades y los deseos que los cuidadores/familiares de personas con demencia grave suelen expresar en estas circunstancias son, tal y como vosotros mismos me transmitís:

  • disponer de ayuda domicilia­ria,
  • apoyo psicológico,
  • apoyo informal,
  • grupos de apoyo,
  • información,
  • formación,
  • ayudas económicas,
  • servicios de respiro
  • y ayudas para el cansancio, ansiedad y aislamiento.
Entre ellas, las más prioritarias co­rresponden a la información y al apoyo.
Disponer de atención médica y de enfermería domiciliaria es fundamental para poder proporcionar un adecuado apoyo a la familia; un asesoramiento en los cuidados y una pronta y eficaz actuación ante las complicaciones para evitar los ingresos hospitalarios  innecesarios que puedan provocar más perjuicios que beneficios en estos enfermos.
Fase avanzada del Alzheimer: 3 puntos a tener en cuenta en el cuidado IIISon pocas las personas que en esta fase de la enfermedad permanecen en el domicilio; la mayoría viven en residencias (psicogeriátricas o no) o en unidades de larga estancia (por ejemplo,  centros sociosanitarios).
Los principales causas por las que las personas con demencia ingresan en una residencia son:

  • Dependencia para las actividades básicas de la vida diaria: comer, asearse, vestirse, caminar….
  • Trastornos de conducta: agresividad, agitación, vagabundeo…
  • Imposibilidad de atención por las circunstancias personales y familiares.
  • Situación económica.
A menudo, cuando se toma la decisión de ingresar a un familiar con demencia en una residencia, a los familiares les asaltan sentimientos de culpa. Esos sentimientos derivan de  no poder seguir atendiéndolo en casa, del “qué dirán”, del pensar que lo abandonan  a su suerte, del compromiso que habían adoptado consigo mismos o con el familiar de atenderlo en casa toda la vida,  o del alivio de ingresarlo en la residencia.
Para intentar minimizar o eliminar este sentimiento hay que recordar que la persona que va a ingresar en una residencia tiene una demencia grave con unas necesidades, síntomas y comportamientos que superan las capacidades de cuidado en un domicilio.