miércoles, 16 de marzo de 2016

Bailar previene el Alzheimer


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La práctica de ejercicio físico no solo tiene beneficios sobre un sinfín de enfermedades como las cardiovasculares, la obesidad y la diabetes, sino que también previene la enfermedad de Alzheimer.
Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (EE.UU.) y publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease, concluye que dar paseos, caminar, bailar o practicar jardinería puede reducir hasta 50% riesgo de desarrollar alzhéimer.
Cyrus A. Raji director de la investigación, explicó que este es el primer estudio en el que se ha podido observar una correlación entre el beneficio de distintos tipos de actividad física y la reducción del riesgo de alzhéimer por medio del aumento del volumen cerebral en una muestra tan grande de participantes.
Para llevar a cabo la investigación, los autores analizaron los datos de 876 adultos a los cuales se le practicaron pruebas de resonancia magnética por imagen con objeto de evaluar el volumen de sus cerebros, muy especialmente del hipocampo y de otras áreas implicadas en la memoria y la enfermedad de Alzheimer.
A partir de todos estos datos, los investigadores correlacionaron el volumen cerebral de cada participante con su grado actividad física –o más concretamente, con el gasto calórico atribuible a cada uno de los ejercicios físicos realizados.
Los resultados mostraron que el incremento de actividad física se asociaba con un mayor volumen de los lóbulos frontal, temporal –incluido el hipocampo– y parietal del cerebro. Y asimismo, que aquellos participantes con un mayor volumen cerebral como consecuencia de una mayor actividad física tenían un riesgo hasta un 50% menor de alzhéimer y otras demencias.
Es más; en cerca del 25% de los participantes que habían desarrollado deterioro cognitivo leve, el incremento de la actividad física también se asoció con un aumento del volumen de sus cerebros.

lunes, 14 de marzo de 2016

Las familias ven tardía la respuesta a quienes sufren Alzheimer


En Álava, son ya 5.000 (datos del 2005) los enfermos que padecen algún tipo de demencia, entre ellas el Alzheimer. ¿Su incidencia crece o disminuye?

La psicóloga Ainhoa Boix habló de la memoria emocional de los afectados por esta demenciasenil 

   Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se celebra cada 21 de septiembre, la asociación alavesa de familiares de esta demencia (Afades) organizó unas jornadas en el Aula Fundación Caja Vital, en Dendaraba. 

La psicóloga de la asociación, Ainhoa Boix, habló de lo fundamental que son la «paciencia y el cariño» para el cuidado de estos enfermos. 


Por desgracia, crece. No se sabe bien por qué. Aún se desconocen sus causas, pero quizá influya el hecho de que el diagnóstico sea cada vez más precoz. Aunque, en general, el Alzheimer aparece a partir de los 65 ó 70 años, cada vez llega gente más joven a la asociación.
Ustedes se vuelcan en la atención a los familiares de estos enfermos. ¿Cómo es su día a día?
Tratamos de hacer más fácil la vida de estas familias. Les ofrecemos atención psicológica, organizamos convivencias vacacionales y les ayudamos en la tarea de cuidar a sus enfermos. Tenemos un centro de  estimulación en el edificio de la Cruz Roja, donde atendemos a enfermos en etapa inicial y gestionamos durante los fines de semana el centro de día de Txagorritxu.
Cuidar a un enfermo de Alzheimer requiere muchísima dedicación. ¿Se sienten solos los familiares?
En Vitoria existen tres centros psicogeriátricos -Ariznabarra, Txagorritxu y Bizia- y tres residencias que atienden a estos enfermos -Arana, Txagorritxu y Ariznabarra-, además de los dos que gestionamos desde la asociación. Sin embargo, faltan recursos. Las listas de espera son el principal problema y las familias se lamentan de que la respuesta a sus necesidades sea tardía.
-¿Qué es lo más duro para estas familias?
Creo que la carga emocional a la que están sometidos. Es una enfermedad degenerativa que, a pesar de la atención y de los cuidados, va a seguir ahí. Es muy duro asumir ese cambio de roles que se da cuando un hijo deja de ser hijo para convertirse en padre.

viernes, 11 de marzo de 2016

La regulación de lípidos de las membranas neuronales podría ser clave para Alzheimer y Parkinson


Parkinson-Disease 

Por primera vez, un estudio publicado en la prestigiosa revista Scientific Reports ha demostrado, mediante el uso de herramientas computacionales, que los lípidos poliinsaturados pueden alterar la velocidad de unión de dos tipos de receptores involucrados en algunas enfermedades del sistema nervioso como el Alzheimer o Parkinson.
El trabajo ha sido dirigido por investigadores del Programa de Investigación en Informática Biomèdica del IMIM (Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas) y de la Universidad Pompeu Fabra e investigadores de la Universidad de Tampere (Finlandia) y ha contado con la participación de investigadores de la Universidad de Barcelona.
Mediante simulaciones moleculares de última generación, lo que vendrían a ser como “microscopios computacionales”, los investigadores han demostrado que una disminución de lípidos poliinsaturados en las membranas neuronales, como sucede en los enfermos de Parkinson o Alzheimer, afecta directamente a la velocidad de unión de los receptores de dopamina y adenosina. Estos receptores forman parte de la familia de los receptores acoplados a la proteína G (GPCR), localizados en la membrana celular y encargados de transmitir señales al interior de la célula.
Hasta el momento, distintos estudios habían demostrado que el perfil lipídico cerebral de personas con enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson es muy distinto al de personas sanas. Estos estudios mostraban que los niveles de un ácido graso poliinsaturado presente en las membranas neuronales, son considerablemente más bajos en el cerebro de los individuos enfermos. Los investigadores creen que esta diferencia en la composición lipídica de las membranas podría alterar la forma en la que ciertas proteínas interactúan entre ellas, como en el caso de los receptores GPCRs.
Recientemente se ha descubierto que el complejo proteico formado por la unión de los receptores de dopamina y de adenosina, dos GPCRs claves en diversos procesos cerebrales, podría ser una potencial diana terapéutica en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer. Nuestro estudio sugiere que los lípidos poliinsaturados como el DHA pueden modular la velocidad a la que se forma este complejo proteico, lo cual podría a su vez afectar su función“, explica Jana Selent, investigadora del grupo de Farmacoinformática del IMIM y la UPF.
Los investigadores han utilizado técnicas de simulación molecular de última generación que permiten observar, a nivel casi atómico, dinámicas biológicas que de otra forma no podrían ser descritas con técnicas experimentales. Hasta hace relativamente poco no era posible realizar simulaciones moleculares de esta magnitud, pero el campo de la simulación molecular ha sufrido una importante evolución durante los últimos años, gracias a los avances en el desarrollo de nuevo hardware y software.
De esta forma, aprovechándonos de las últimas tecnologías en el campo de la biocomputación, hemos podido simular la dinámica de unión de estos dos receptores en distintas membranas lipídicas, un escenario biológico de relevancia para enfermedades del sistema nervioso“, explica Ramón Guixà González, investigador afiliado actualmente al Hospital Charité de Berlin y coautor del estudio.
En un futuro, estos resultados permitirán iniciar nuevas vías de intervención terapéutica para regular la unión de estos receptores, bien a través de la composición de los lípidos de la membrana o diseñando nuevos lípidos que tengan un efecto modulador en esta velocidad de unión, abriendo también la puerta a estudiar otros escenarios similares en los que determinados lípidos de membrana puedan modular el comportamiento de otros receptores importantes a nivel clínico.
Sin embargo, según los investigadores, el reto más importante a corto plazo consiste en estudiar cual es el impacto real de disminuir o aumentar la velocidad de formación de este complejo proteico en la función celular donde se expresa

Fuente: Isanidad.com

miércoles, 9 de marzo de 2016

Nuevas moléculas sintéticas para combatir el Alzheimer.


Nuevas moléculas sintéticas para combatir el Alzheimer. 


En una reunión con la Agencia Informativa del Consejo de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la investigadora María del Carmen Cárdenas Aguayo (miembro del Cinvestav) expreso que lo que se quiere lograr con este trabajo es cuidar las neuronas de los cambios patológicos de la proteína Tau.
La proteína Tau son microtúbulos enlazados que sirven como “carreteras” de transporte intracelular. En el Alzheimer contribuye al caos de las “comunicaciones” en el interior de la neurona y esto produce la muerte celular. Tau junto a la acumulación beta amiloide producen lesiones histopatológicas en el mal de Alzheimer.
Se busca producir nuevos péptidos derivados de las neurotrofinas ( encargadas de que la neurona sobreviva y esté funcional ) en la lucha por lograr la cura del Alzheimer.
Cárdenas indica que la neurotrofina por su gran tamaño no puede pasar a través de la barrera hematoencefálica, y esto hace necesario diseñar porciones de ella, 4 aminoácidos y lograr hacer el proceso lo más semejante a cómo lo haría la neurotrofina completa.
Se han logrado resultados positivos, lo que permite soñar con un paso más adelante en el estudio. Se estudiarán las mutaciones de la proteína Tau, presenilina y la proteína precursora amiloidea. Además del uso de animales transgénicos se quiere llegar a estudiar con células derivadas de la piel de pacientes con alzhéimer y controlar la edad equivalente (estas células se reprograman para que sean pluripotenciales y podamos llegar a inducirlas para que se diferencien en neuronas).
Finalmente, se quiere llegar a estudiar los procesos patológicos que pasan en células derivadas de enfermos de alzhéimer y compararlos con individuos sanos… para entender si una intervención precoz ayudaría a un “mejor” progreso de la enfermedad y así probar la eficacia de los péptidos en estudio.

lunes, 7 de marzo de 2016

El uso de ordenadores también protege a los mayores frente al alzhéimer


 

Los mayores que usan un ordenador una o más veces por semana tienen una probabilidad un 42% menor de desarrollar deterioro cognitivo leve 

Con el paso de los años, todos perdemos parte de nuestra salud física y mental. Sin embargo, la demencia, caso de la enfermedad de Alzheimer, no es en ningún caso una consecuencia natural del envejecimiento. De hecho, las personas que practican actividades para ejercitar su mente tienen un menor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo. Así lo ha confirmado, una vez más, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Clínica Mayo en Scottsdale (EE.UU.), en el que se muestra que mantener un cerebro activo, por ejemplo con el uso de ordenadores, ayuda a las personas mayores a reducir su riesgo de padecer problemas de memoria y razonamiento.
Como explica Janina Krell-Roesch, directora de esta investigación que se presentará en la 68ª Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología (AAN) que se celebrará el próximo mes de abril en Vancouver (Canadá), «nuestros resultados muestran la importancia de mantener una mente activa según envejecemos. Y si bien nuestro estudio solo muestra una asociación y, por tanto, no permite afirmar la existencia de una relación ‘causa y efecto’, las personas deberían considerar en participar en este tipo de actividades según se van haciendo mayores, pues podrían ayudarles a tener un cerebro más sano y durante más tiempo».

Mente activa, cerebro sano

El objetivo de esta investigación fue evaluar si la práctica de actividades mentales cuando menos una vez a la semana se asocia con un menor riesgo de deterioro cognitivo leve. Y para ello, los autores contaron con la participación de 1.929 adultos mayores de 69 años cuyas capacidades de memoria y razonamiento eran completamente normales en el momento de su inclusión en el estudio.
Concretamente, los investigadores evaluaron las actividades mentales que, como la lectura, el uso de ordenadores o el tricotado, habían llevado a cabo los participantes durante los 12 meses previos al inicio del estudio. Y asimismo, llevaron a cabo durante tres años un minucioso seguimiento de cada uno de los participantes para detectar el posible desarrollo de deterioro cognitivo leve.

Los resultaos confirmaron que, efectivamente, ejercitar la mente reduce el riesgo de deterioro cognitivo y, por tanto, de alzhéimer y otras demencias. Y entre las distintas actividades mentales referidas por los participantes, la informática se presentó como la más beneficiosa, por encima de la lectura de revistas, la participación en actividades sociales en grupo o el tricotado.

Ordenadores frente a la demencia

La actividad más comúnmente practicada por los participantes en el estudio fue la informática. De hecho, hasta 1.077 de los mismos utilizaban ordenador al menos una vez semanal. Y de estos, únicamente un 17,9% –es decir, 193 personas– desarrollaron deterioro cognitivo leve. Por el contrario, el porcentaje de personas que no usaban ordenadores y que acabaron sufriendo problemas cognitivos fue de un 30,9% –263 de 852.
Por tanto, como destacan los autores, «las personas que usaron un ordenador una o más veces por semana tenían una probabilidad un 42% menor de desarrollar problemas de memoria y razonamiento que aquellos que nos lo hicieron».
Finalmente, y por lo que respecta al resto de actividades mentales evaluadas, la lectura de revistas se asoció con una disminución de la incidencia de deterioro cognitivo leve del 30%. Una reducción que, por su parte, se estableció en un 23% en el caso de la participación en actividades sociales y en un 16% en el de la realización de actividades artesanales, caso del tricotado.


viernes, 4 de marzo de 2016

Una mente y un cuerpo activos combaten el Alzheimer, pero solo hasta cierto punto


Una mente y un cuerpo activos combaten el Alzheimer, pero solo hasta cierto punto 

Un estudio sugiere que ese tipo de estilo de vida no reduce los marcadores de la enfermedad en el cerebro de la mayoría de personas

  Hay bastantes evidencias que sugieren que las personas que son activas social, intelectual y físicamente podrían prevenir la enfermedad de Alzheimer . Pero un nuevo estudio muestra que esos esfuerzos podrían mantener la demencia a raya solo hasta cierto punto.
Ejercitar la mente y el cuerpo podría retrasar los síntomas de la enfermedad de Alzheimer , dijeron los investigadores, pero en la mayoría de las personas no ralentiza los cambios cerebrales subyacentes vinculados con la enfermedad.
El estudio fue dirigido por Prashanthi Vemuri, de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. Su equipo se centró en casi 400 personas de a partir de 70 años de edad. Aunque ninguno de los participantes tenía demencia, 53 habían experimentado deterioros leves en sus capacidades mentales.
El equipo de Vemuri dividió a los participantes en dos grupos: los que tenían más de 14 años de escolarización y los que tenían menos.
Cada participante se sometió a escáneres cerebrales para evaluar las señales de enfermedad de Alzheimer , y también se les preguntó sobre sus niveles de actividad mental y física.
En general, los trabajos, la actividad mental y física y la educación de los participantes en la mediana edad parecieron tener entre poco y ningún efecto sobre los niveles de acumulación de placas de proteína amiloidea en el cerebro, un factor que hace mucho que se asocia con la enfermedad de Alzheimer . Los niveles de actividad física o mental también parecieron tener un impacto reducido en el volumen del cerebro o el metabolismo del azúcar (el uso de energía) del cerebro, señalaron los investigadores.
Pero los hallazgos fueron distintos en una minoría de los participantes, las personas con un gen vinculado con el Alzheimer llamado APOE4. Alrededor del 20 por ciento de las personas portan ese gen, anotó el equipo de Vemuri.
En ese subgrupo, las personas que tenían unos niveles educativos altos y que habían seguido aprendiendo durante todas sus vidas tenían menos placa amiloidea, en comparación con las que tenían unos niveles educativos altos que no siguieron esforzando la mente.
El estudio aparece en la edición en línea del 24 de febrero de la revista Neurology.
"Estudios recientes han mostrado resultados conflictivos sobre el valor de la actividad física y mental en relación con el riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer , y notamos que los niveles educativos diferían en esos estudios", dijo Vemuri en un comunicado de prensa de la revista.
"Cuando observamos específicamente el nivel de aprendizaje durante toda la vida, hallamos que los portadores del gen APOE4 que tenían un nivel educativo más alto y que siguieron aprendiendo durante la mediana edad presentaban menos deposición amiloidea en las imágenes, cuando se les comparó con los que no continuaron con la actividad intelectual en la mediana edad", comentó.
¿Y qué pasa con los hallazgos más bien decepcionantes sobre las personas sin el gen APOE4? Vemuri cree que esas personas de cualquier forma deben hacer ejercicio y realizar actividades mentalmente estimulantes como leer, jugar juegos y usar computadoras.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Ejercitar la mente en la mediana edad retrasa la aparición del alzhéimer


 

Los portadores del gen ‘APOE4’ que se mantienen mentalmente activos en la mediana edad tienen menor cantidad de placas de beta-amiloide en el cerebro 

Las personas que mantienen una buena salud tanto física como mental en la mediana edad tienen un menor riesgo de presentar síntomas precoces de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, este retraso en el desarrollo tiene que ver sólo con la sintomatología, que no con la enfermedad en sí. Y es que los signos del alzhéimer, esto es, la acumulación de placas de beta-amiloide en el cerebro, sigue su curso con independencia de nuestra actividad mental. O así sucede, cuando menos, en el 80% de la población. Pero según muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Clínica Mayo en Rochester (EE.UU.), en el 20% restante, esto es, en los portadores del gen ‘APOE4’ –gen que aumenta la predisposición a desarrollar el alzhéimer–, la actividad mental no sólo retrasa la aparición de los síntomas, sino también de los signos característicos de la enfermedad.
Como explica Prashanthi Vemuri, directora de esta investigación publicada en la revista «Neurology», «en nuestro estudio hemos evaluado el efecto de los distintos niveles de educación y hemos observado que los portadores del gen ‘APOE4’ con mayores niveles educativos y que continúan formándose en la mediana edad tienen una menor acumulación de proteína beta-amiloide en sus cerebros que aquellos que cesaron su actividad intelectual una vez alcanzada la mediana edad».
Y entonces, ¿qué ocurre con la población no portadora del gen ‘APOE4’? Pues como indica Prashanthi Vemuri, «nuestros resultados no deberían desalentar a los no portadores a seguir ejercitando sus cerebros, caso de la lectura de libros, jugar a juegos de mesa o utilizar un ordenador. Y es que hay evidencias sustanciales de que estas actividades ayudan a retrasar la aparición de los problemas de memoria y razonamiento».

Gen ‘APOE4’

En el estudio, los autores evaluaron a un total de 393 personas mayores de 69 años sin demencia, de las que 53 ya habían desarrollado un deterioro cognitivo leve. Y para ello, dividieron a los participantes en función de que su período de educación excediera o no alcanzara los 14 años.
Todos los participantes fueron sometidos a pruebas de resonancia magnética y de tomografía por emisión de positrones (PET) con objeto de evaluar sus biomarcadores para la enfermedad de Alzheimer, así como a exámenes semanales para determinar su actividad física y mental durante la mediana edad.

Los resultados mostraron que ni la educación, ni la ocupación, ni la actividad física y mental en la mediana edad influyeron sobre la cantidad de placas de beta-amiloide en el cerebro, el metabolismo cerebral de la glucosa o el volumen cerebral. Pero hubo una excepción: los portadores del gen ‘APOE4’, en los que la actividad mental durante la mediana edad se asoció con una menor acumulación de placas de beta-amiloide.

Hay que ejercitar la mente

Concretamente, los portadores del gen ‘APOE4’ con un período de educación superior a 14 años y una buena actividad mental durante la mediana edad tenían una cantidad de placas de beta-amiloide significativamente menor que aquellos que, aun con más de 14 años de educación, habían dejado de ejercitar sus mentes al alcanzar la tercera o cuarta década de vida. De hecho, y dentro de los participantes con mayor nivel educativo, los niveles de beta-amiloide en los sujetos de 79 años que se mantuvieron intelectualmente activos fueron similares a los de aquellos de 74 años que cesaron su entrenamiento mental durante la mediana edad.
Y a este respecto, concluye Prashanthi Vemuri, «es posible que aquellos que no continuaron su actividad intelectual durante la mediana edad lo hicieran porque tuvieran mayores niveles de placas de beta-amiloide».